La petrolera británica es muy cuidadosa de quién administra su red a nivel mundial. El proyecto no se cae, pero quiere que sean claros.
La noticia sobre que José Luis Manzano se quedó con las estaciones de Shell no pasó inadvertida por la empresa de hidrocarburos británica con orígenes en los Países Bajos. De hecho, a la compañía le incomoda que su bandera sea representada por el ex ministro del Interior durante el menemismo.
Manzano, que fue clave en los 90 durante la privatización de los hidrocarburos, es de ese tipo de persona “empantanada” que a Shell no le gusta que represente a la marca. Suelen tener un protocolo de extremo cuidado con ello.
En los papeles, figuraba que Mercuria Energy Group, una trader suiza, era la que iba a desembolsar el dinero por la operación y controlar las estaciones de servicio en Argentina. Lo que no le advirtieron a Shell es que está asociada con Manzano.
El malestar de Shell no pone fin al acuerdo ni mucho menos. Pero sí quieren que se aclaren los tantos.
A principios de junio, Raizen, propietaria de las estaciones Shell en Argentina, comunicó en la Bolsa de San Pablo que tenía como compradora a Mercuria Energy Group, por us$1.420 millones e incluía los activos downstream de Raízen en el país. Esto implica el negocio de refinación, logística y comercialización de combustibles que opera bajo la marca Shell.
En el paquete, que es de dimensiones gigantes, se incluye la refinería de Dock Sud, que puede producir cerca de 100 mil barriles diarios, lo que la convierte en una de las plantas más importantes del país.
Por otro lado, también suma la red de estaciones de servicio Shell (hay 894 y equivale al 19% del despacho de combustible del país), terminales logísticas, activos de almacenamiento y la licencia para seguir usando la marca mediante un esquema de regalías.
Mercuria y Manzano ya se encuentran asentados en Vaca Muerta mediante Phoenix Global Resources. Ahora, suman la refinaría y la boca de expendio, por lo que no solo producen petróleo, sino que además lo pueden procesar, distribuir y vender al consumidor final.




