Con acampes, el reclamo indígena se hace sentir en la provincia. Destacaron las carencias que vive la población basado en cuatro ejes críticos.
Durante el fin de semana, el norte de Chaco vivió horas de máxima tensión en el acceso a la localidad de Misión Nueva Pompeya, donde se presentaba el núcleo del reclamo indígena en El Impenetrable. Allí, la comunidad wichí fue por más y acudieron a la medida de fuerza del acampe y la realización de ollas populares.
“Basta de hambre y muertes por tuberculosis”, rezaba el lema de los más de ocho parajes y localidades que advertían que no iban a regresar a sus hogares ni levantarían la medida hasta obtener una respuesta del gobierno de Leandro Zdero, a quién apuntan por sentirse desamparados.
Las comunidades presentes, que juntan acciones entre Nueva Pompeya, Fortín Belgrano, Sauzalito, Comandancia Frías, Tres Pozos, Vizcacheral, El Sauzal y Wichí El Pintado, mostraron un crudo diagnóstico de la situación ante los diputados de la Comisión de Pueblos Indígenas.
De acuerdo a lo publicado por El Litoral, la comunidad denunció un “abandono absoluto” estructurado en cuatro ejes críticos: la emergencia alimentaria, las irregularidades en el Programa Ñachec, la emergencia sanitaria y la crisis de los servicios.
En ese sentido, la comunidad wichí advirtió por el cierre de los merenderos comunitarios del Impenetrable y del funcionamiento casi nulo de los comedores escolares de la zona. Esto hace que muchas familias coman tan solo una vez al día.
A su vez, el Programa Ñachec presentaría irregularidades. Se trata del programa oficial de asistencia alimentaria del Gobierno de Chaco, sobre el que dicen que las cajas de mercadería llegan con retrasos de entre tres y cinco meses, abiertas, con faltantes de productos esenciales y bajo reparto discrecional.
Los pobladores se alarmaron por la muerte por tuberculosis, mal de Chagas y desnutrición infantil ante la falta de médicos de guardia, insumos básicos y medicamentos. También denuncian que hay escasez de ambulancias.
Los manifestantes desmintieron los informes oficiales que aseguran que el agua potable está restablecida en la zona. Por otro lado, denuncian además la quita de medidores y cortes del suministro de luz por falta de pago a familias en extrema vulnerabilidad social.




