En el tramo final de la reforma laboral, la diputada nacional Marcela Pagano expuso un cambio de último momento que convirtió en obligatorios y permanentes los aportes a cámaras empresarias que iban a ser voluntarios.
El giro contradice el discurso oficial de reducción de costos y eliminación de privilegios.
Ahora, las denominadas “cajas empresarias” podrán recaudar aún más fondos.
La crisis en FATE sumó un nuevo capítulo mediático. Marcelo Quiroz, trabajador despedido de la empresa, protagonizó un duro cruce con Florencia Arietto en el...
Mientras habla públicamene de una etapa de “ocio” tras años de desgaste político, el exfuncionario cobra honorarios millonarios como integrante del directorio de la petrolera de bandera
El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral
En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado.
Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar.
En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar.
La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes.
En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio.
El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan.
En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico.
La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles.
En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.
El Boletín Oficial publicó la Resolución 145 y, acto seguido, la 148 del Ministerio de Economía. La ausencia de la 146 y 147 generó sospechas en los pasillos oficiales. En un sistema de numeración correlativa, los huecos siempre dejan preguntas.
En medio de tarifas, subsidios y exportaciones, se abre una pregunta más profunda: qué lugar ocupa la energía en el desarrollo económico. El curso de la UBA propone salir de la coyuntura y volver a pensar el sector como política estratégica.
Un informe de la UADE estimó que el paro del 9 de mayo de 2024 provocó una pérdida económica de USD 544 millones. La inactividad representó el 24,3% del PBI de esa jornada y el 1,1% del producto mensual. El transporte aparece como el factor clave que amplifica el impacto sobre toda la economía.
La inflación en alimentos volvió a ser más alta en la provincia de Buenos Aires que en la Ciudad, profundizando una brecha que se repite mes a mes. Economistas apuntan a diferencias en los canales de venta, la estructura comercial y los relevamientos de precios. Sin una causa única, el dato vuelve a mostrar que el impacto inflacionario no es igual en todos los territorios.
Los Juegos Olímpicos de Invierno generaron una fuerte repercusión global. Las tensiones políticas a nivel global atraviesan los grandes eventos deportivos.
Mary Trump, hija de Fred Jr, el hermano mayor de presidente, psicóloga y parte del clan, rompió el pacto de silencio. El libro que publicó se viralizó en redes sociales.
Estados Unidos endureció el discurso en la ONU, Irán respondió con advertencias y Naciones Unidas pidió bajar un cambio. Mucha épica, poco diálogo y un mundo mirando si esto es presión calculada o el inicio de algo más grande