lunes, 22 junio 2026

Tamer, el hombre de Sturzenegger que vigila a Caputo

Alejandro Tamer se mueve sin hacer ruido. No da entrevistas, no ocupa el centro de la escena y su nombre rara vez aparece en los titulares. Pero en el Ministerio de Economía lo ubican como una pieza influyente del esquema de poder.

“Tamer son los ojos de Sturzenegger en el Palacio de Hacienda”, repiten en los pasillos, en referencia al rol que cumple como enlace operativo del ministro de Desregulación dentro del área que conduce Luis Caputo.

La semana pasada dio una muestra concreta de ese poder. Mientras Caputo estaba en Nueva York participando de la Argentina Week, Tamer avanzó con una reestructuración interna del ministerio. El movimiento fue quirúrgico: recorte de áreas, fusión de funciones y un rediseño que apunta a achicar el Estado desde adentro. Sin anuncios rimbombantes ni conferencias, el cambio se ejecutó con lógica empresarial, más cercana a un board que a la dinámica tradicional de la administración pública.

No es casual. Tamer viene de ese mundo. Fue socio fundador de Despegar, una de las tecnológicas más exitosas de América Latina, donde construyó su perfil como ejecutivo obsesionado con la eficiencia y la escala. Ese ADN es el que hoy busca trasladar al Estado: estructuras livianas, decisiones rápidas y eliminación de lo que considera redundante.

Su recorrido también incluye un paso por la dirigencia de San Lorenzo, donde ocupó cargos directivos. Ese mundo, más político que corporativo, le dio manejo de internas y lógica de poder, dos habilidades que hoy resultan clave en un ministerio atravesado por tensiones.

Porque Tamer no solo ejecuta reformas. También interviene en la disputa de poder dentro del oficialismo. En el Gobierno aseguran que fue uno de los que empujó la salida del hombre de Caputo de la ANSES, en una jugada que tuvo consecuencias mayores: el ministro perdió control sobre el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, una caja clave dentro del esquema financiero del Estado.

Ese episodio terminó de confirmar algo que ya se intuía: el equilibrio interno en Economía está lejos de ser lineal. Caputo conserva la conducción formal, pero el avance de figuras vinculadas a Federico Sturzenegger empieza a redefinir el mapa de poder.

En ese tablero, Tamer funciona como operador y ejecutor. No es el que diseña la estrategia general, pero sí quien baja esas decisiones al terreno y las convierte en hechos concretos. Su perfil técnico, sumado a su experiencia en el sector privado, le permite moverse con autonomía y velocidad.

Para algunos dentro del Gobierno, esa combinación es una ventaja: permite avanzar con reformas sin quedar atrapado en la lógica burocrática. Para otros, en cambio, es una señal de alerta: implica que decisiones sensibles se toman por fuera de los canales políticos tradicionales.

Lo cierto es que Tamer encarna una de las tensiones centrales del actual modelo económico: la convivencia entre un ministro enfocado en estabilizar variables financieras y un ala que busca avanzar con una transformación más profunda del Estado.

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