Las estadísticas oficiales mostraron un consumo privado en máximos históricos y fueron exhibidas por Javier Milei y Luis Caputo como una prueba de la recuperación. Sin embargo, varios economistas cuestionaron esa lectura porque sostienen que ese indicador mide algo distinto del consumo masivo que realizan los hogares
A pesar del crecimiento de la economía en los últimos años, el consumo masivo en los hogares no se ve reflejado de tal forma sino que, por el contrario, figura en caída. Muy distinto es el escenario que elige mostrar el Gobierno, con Javier Milei y Luis Caputo a la cabeza, con los datos de Indec, al hablar de consumo privado, que se encuentra en “niveles históricos“.
Así lo definió también el economista Emmanuel Álvarez Agis, quien en las últimas horas participó en Se viene y dijo: “El consumo privado está en récords históricos, pero el gobierno no está tomando ninguna política para mejorar la calidad del empleo”.
Lo que dijeron el Presidente, el ministro de Economía y el especialista no es un error ni mucho menos. El consumo privado que trajeron a la escena se desprende de los datos trimestrales aportados del Indec de las cuentas nacionales. Este apartado contempla absolutamente todo lo que se consume en la Argentina, desde lo que más se compra hasta lo que menos.
Según los datos del primer trimestre de 2026, el consumo privado fue de $565.984 millones, la cifra más alta en muchos años, superando al segundo trimestre de 2018, que tuvo $539.674 millones.

Es allí donde se establece la diferencia con las mediciones que muestran consultoras como Scentia, que mostraron que en junio, por ejemplo, hubo una baja de 2,7% interanual, y que ya marca un acumulado del año de 2,9%. En este caso, solo se contemplan los consumos masivos, que pueden ser los alimentos, bebidas y ropa, por ejemplo.
Mientras muchos indicadores están en caída libre, otros se encuentran en pleno auge. Si se compara los volúmenes de entre 2023 y 2025, la evolución del patentamiento de motos (37%), inmuebles (71%), autos (36% y turismo emisivo (55%) lideran los primeros puestos. En cambio, turismo receptivo (-21%), construcción (-23%) y cines (-24%) están en el fondo de la tabla.

Al respecto, el economista Hernán Letcher planteó con Mosca un contrapunto con la mirada de su colega y con la forma de medir que tiene el Gobierno: “Agis plantea que con la metodología del Indec te da esos resultados, que es lo que sostiene el Gobierno. Pero la metodología es muy cuestionable, incluye consumos importados, se estima por diferencias. Yo tengo serios cuestionamientos acerca de la metodología del consumo. El resto de los datos que no están en el consumo no muestran récord de ventas, sino todo lo contrario. Uno puede decir que hay dos velocidades muy marcadas en el consumo”.
En ese sentido, apuntó: “Aquellos consumos más vinculados al dólar, con la depreciación cambiaria están en niveles elevados. Por ejemplo, el turismo emisivo, los patentamientos. Lo que tiene que ver con los consumos masivos, te pasa exactamente todo lo contrario: todos los indicadores están para abajo. Siguen la suerte del salario real”.
En ese sentido, una fuente que estuvo a cargo del Ministerio de Economía le dijo a este medio que “el consumo nacional cae en picada. Por eso cierran fábricas y comercios”, demostrando que va en línea con Letcher. “Pero el consumo individual crece, porque se reemplaza por importaciones, que al ser más barato le da algo de margen a las familias para subsistir”.
A su turno, Martín Pollera hizo un repaso de las dos mediciones y expresó que “ambas variables conviven, pero miden cosas diferentes”. Sin embargo, tuvo un contrapunto con Álvarez Agis: “Un dato no menor -y es un error de comprensión e interpretación de Emmanuel-: el consumo privado es récord en términos agregados, pero no así en términos per cápita”.
“El pico histórico fue en 2011 y el nivel actual todavía está 3,1% por debajo de ese máximo. ¿Por qué ocurre eso? Por la sencilla razón de que hoy viven más personas que en 2011. Pero algo más: la distribución de ese consumo está mucho más concentrada en sectores de altos ingresos”, aseguró.
Por otro lado, Iván Carrino eligió quedarse con la mirada de Álvarez Agis: “La discrepancia tiene que ver con que los datos que se suelen publicar en la prensa sobre consumo privado o consumo masivo, que capturan un fragmento mucho más pequeño de lo que los economistas de las cuentas nacionales consideran que es consumo”.
Martín Tetaz, más allá de la lectura de que son mediciones distintas, puso en duda si el consumo continuará en niveles récord en el próximo informe: “Cuando vos tomás todo en cuenta, bienes durables, viajes… el consumo está en niveles récord. Probablemente, este trimestre no. Todavía no está el dato”.
Camilo Tiscornia, a su vez, explicó por qué el consumo masivo no despega: “Si bien la economía creció, el ritmo se frenó en el último tiempo, y han habido aumentos de servicios públicos muy fuertes desde que arrancó el gobierno actual, por lo que la gente tiene menos ingresos disponibles para otras cosas”.
“Eso se ve reflejado en varios aspectos del consumo. También el crédito está flojo, tenes el tema de la mora, que son cosas que condicionan al consumo, pero a algunos rubros específicos y no a todos”, dijo.




