Mientras su eventual candidatura pierde impulso en los sondeos, su estructura religiosa en California podría complicar el financiamiento de una campaña en Argentina.
La candidatura del pastor Dante Gebel aún no terminó de despegar. Tampoco de descartarse por completo. Si bien nunca confirmó que aspiraba a ser presidente, es cierto que el comunicador está perdiendo terreno en las encuestas, que alguna vez no le fueron tan adversas. En medio de todo esto, hay un tema que no es menor: en caso de lanzar su campaña, deberá enfrentar un desafío fiscal y legal con Estados Unidos.
En su rol de comunicador y pastor evangélico, Gebel logró dar el salto institucional en territorio norteamericano, más precisamente en California. Allí, según registros públicos que se compartieron en el sitio Peronería, se identifica a River Church USA Incorporated como una organización religiosa, con sede en 201 E. Broadway, Anaheim.
Por caso, ProPublica la clasifica como una entidad cristiana exenta desde julio de 2015 y explica que no hay Formulario 990 disponible porque es tratada como iglesia y no como una ONG obligada a presentar sus declaraciones financieras anuales.
Es ese el formulario en el que se revela la compensación de los principales ejecutivos de una fundación en Estados Unidos, además de dar un perfil financiero a la entidad. Así, River Church no está obligada a publicar esos datos por la ley estadounidense.
The River Church está alistado por el directorio oficial de Assemblies of God en Anaheim y tiene a Gebel como pastor. El sitio de la iglesia, que se presenta como River Arena, da a conocer los servicios dominicales presenciales y online, además de responder en sus preguntas frecuentes que es el pastor quien predica los mismos.
River Church es un templo y una plataforma religiosa-mediática. Allí, se promocionan servicios, donaciones, aplicaciones, YouTube, Spotify y programas sociales, que aportan alimentos, ayuda comunitaria, misiones y asistencias a familias en condiciones de vulnerabilidad.
La regla federal para estas organizaciones religiosas, conocida como Johnson Amendment, remarca que las mismas no tienen la posibilidad de “participar o intervenir” en una campaña política a favor o en contra de un candidato a cargo público. Dentro de esta normativa se encuentran inmersas iglesias y organizaciones religiosas.
En ese marco, la entidad tributaria, el IRS, señala que publicaciones, distribución de declaraciones y otras formas de intervención electoral se encuentran restringidas.
En Peronería insistieron en que el código federal impone penas tributarias a la organización y a administradores que consientan este tipo de actividades. También hay sanciones adicionales si no se corrige. Por otro lado, la organización puede revocar su exención en casos graves.
Esto quiere decir que Gebel sí puede presentarse a un cargo político, donar a campañas y otras cuestiones. Lo que no puede hacer es usar fondos, los servicios religiosos, el personal o los canales oficiales de River Church para ello.
La letra de 501(c)(3) (la normativa de la que se hace mención en esta nota) habla de “any political campaign”, es decir “cualquier campaña política” y “any candidate for public office” o “cualquier candidato a un puesto público”; no limita expresamente el texto a elecciones estadounidenses.
En paralelo a esta cuestión, está lo tangible en Argentina. La irrupción de Gebel prometía la figura de un eventual nuevo outsider, como lo fue Javier Milei, y generar una conversación social y política que lo impulsara a la discusión sobre las candidaturas en 2027.
Tres meses después, esa idea parece desplomarse. Su presentación oficial no fue suficiente y no se acerca a dos dígitos en las encuestas. Incluso, en muchas donde se lo midió, estaba entre el 1% y el 3%.
A finales de abril, la consultora La Sastrería realizó un informe sobre Gebel, su discurso, sus declaraciones, sus propuestas y la comparación con otros dirigentes, incluyendo también las primeras encuestas que lo midieron.
CB consultores había dado a conocer en diciembre de 2025 que tenía una intención de voto del 1,8%. La misma reveló en marzo de este año que el pastor había escalado a un 3,2%.
A su vez, la consultora DC hizo en marzo un análisis con outsiders. Gebel tenía el 8,5%; el ex CEO de Mercado Libre Marcos Galperín, el 30,1%; Agustín Laje, el 15,7%; Mario Pergolini, el 18,4%, el cineasta Diego Recalde, el 17,1%; y el streamer Tomás Rebord, el 10,2%.
Trespuntozero había medido a Gebel e informó que tenía una imagen positiva del 9,9% y un rechazo del 21,3%, según dio a conocer La Sastrería en su informe. También comunicó que tenía un 57,7% de desconocimiento y un 11,1% de indecisos.
Ya más cercano a la fecha, a finales de junio, QSocial dio a conocer que Gebel era el segundo en la sección del “nunca lo votaría”. Con un 54% se encontraba en el segundo escalón, por debajo de Mauricio Macri (58%) y por encima de Victoria Villarruel (53%), Axel Kicillof (52%) y Milei (50%).




