Desde peronistas hasta líderes del PRO y la UCR, un repaso de los temas que están en discusión y el rol que tiene que cada uno de sus actores.
La provincia de Buenos Aires se organiza desde sus bases con los intendentes que lograron consolidar un peso propio decisivo. No solo lo hicieron para ganar poder dentro de su jurisdicción, sino también adquiriendo una posición clave como actores con capacidad para marcar agenda legislativa y electoral de cara a las elecciones de 2027.
El debate se centra en la reforma para habilitar la reelección indefinida de los jefes comunales – unos 80 intendentes de todos los partidos no pueden volver a presentarse- y la incipiente carrera por la sucesión del gobernador Axel Kicillof. Pero también en el día a día, con la exigencia de liberación de partidas al mandatario provincial, en tiempos en los que está asentado el ajuste de Javier Milei.
El peronismo es el espacio que domina en cuanto a intendentes de mayor peso y, encima, están agrupados. La “liga de intendentes” es el movimiento más relevante dentro del oficialismo provincial y le disputan el poder al propio axelismo, a La Cámpora y al Frente Renovador de Servio Massa. Creen que el próximo candidato a gobernador tiene que ser un dirigente con gestión territorial.
Este grupo está integrado por Federico Achával (Pilar), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Gastón Granados (Ezeiza), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Mariel Fernández (Moreno), Gustavo Menéndez (Merlo), Hernán Arranz (Monte Hermoso), Juan de Jesús (La Costa), Marisa Fassi (Cañuelas), Federico Susbielles (Bahía Blanca) y Juan Pablo García (Dolores).
Los impulsores del espacio trabajan en sumar nuevos nombres. Está la posibilidad de incorporar a jefes comunales del Movimiento Derecho al Futuro y del kirchnerismo. En el borrador figuran Lucas Ghi -de Morón, que está dentro del MDF- y Julián Álvarez -de Lanús y una de los fuertes de La Cámpora. Fernando Gray, de Esteban Echeverría, merodea por el grupo. Este está lejos del kirchnerismo y del MDF aunque habla con los dos.
Más allá del peso político que supo ganar con el correr de los años, Jorge Ferraresi, quien pidió licencia en Avellaneda para hacer una serie de recorridas por la provincia, se reunió con Otermín días atrás en el marco de su propia construcción hacia las elecciones bonaerenses del próximo año.
De esta forma, la liga de los intendentes no solo busca ampliar su lista, sino que también se destaca en cuanto a los nombres con los que cuenta. Empezando por Otermín, que supo construir un diálogo tanto con Kicillof como con La Cámpora, funcionando como un articulador central y formando alianzas en el Conurbano; hasta Achával, que se destaca por sus altos índices de aprobación de su gestión local y figura dentro de los que puede representar el cambio generacional en la Provincia.
El caso de Mariel Fernández y Gustavo Menéndez también son para prestar atención. Es que que representan el enorme volumen electoral de la Primera Sección y su voz no es pasada por alto. Fernández aporta una fuerte militancia de movimientos sociales, mientras que Menéndez busca destrabar las reelecciones al encontrarse actualmente imposibilitado para repetir su mandato local.
Por fuera de la liga también se destaca Julio Alak, de La Plata, que, si bien está alineado con Kicillof estratégicamente, también ha tenido una voz de liderazgo respecto a sus pares. Un ejemplo de ello fue en marzo, cuando lideró una comitiva de más de 45 intendentes que pidieron el desdoblamiento de las elecciones locales.
El massismo, que recientemente mostró sus cartas y ratificó su postura en contra de las reelecciones de intendentes, empujando a Kicillof y a Magario a buscar acuerdos por fuera del peronismo, tiene a Francisco Echarren, de Castelli, como uno de sus jefes comunales más fuertes.
En el PRO, debilitado por las idas y venidas de sus dirigentes que saltaron a La Libertad Avanza (LLA), quien concentra mayor poder es Soledad Martínez, de Vicente López, que no solo se presenta como la opositora más fuerte, sino que también tiene voz propia en los pasos a seguir dentro de su propio espacio.
Martínez, que busca retener su distrito, encabeza a los líderes del PRO que se oponen a las reelecciones indefinidas, considerando que esto representa “un paso hacia atrás” en la Provincia.
En mayo, cuando quedó muy claro el distanciamiento de Mauricio Macri de Javier Milei, el acto del ex presidente para marcar su estrategia de cara a los próximos comicios tuvo sede en Vicente López y la tuvo a Soledad Martínez al lado suyo. La locación y la cercanía demostró la importancia que tiene ella y su distrito, donde supo tener una excelente gestión Jorge Macri, tiene para él.
Entonces, fue la propia Martínez la que dejó la frase más fuerte puertas adentro, respecto de quién debería ser el candidato a gobernador del PRO. Dijo que tendría que ser uno de los “presentes” en el encuentro. Además de ella, estaban el presidente del partido en la Provincia, Cristian Ritondo; y el senador bonaerense con pedido de licencia como intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro.
El radicalismo no tiene nombres de mucho peso y se enmarca dentro del debilitamiento que sufrió el histórico partido en los últimos años. Sin embargo, utiliza su red de intendentes en el interior para mantener cohesión e identidad propia, no solo marcando distancia de Axel Kicillof, sino también de la Casa Rosada. Con sus comités, presionan en la discusión de las reelecciones y piden una mayor descentralización de los fondos que se destinan a salud e infraestructura.
La UCR gobierna actualmente 27 intendencias de forma directa. Con el Foro de Intendentes Radicales de la Provincia, su peso político radica en que manejan estructuras de cercanía, salud pública y desarrollo agropecuario fundamentales para el equilibrio bonaerense.
Los jefes comunales con mayor peso propio que marcan la agenda partidaria y provincial son Miguel Lunghi (Tandil), Maximiliano Suescun (Rauch), Esteban Reino (Balcarce), Franco Flexas (General Viamonte) y Francisco Recoulat (Trenque Lauquen), entre otros.
Entre los destacados están la gestión de Lunghi en Tandil, un polo clave de turismo, software y agro, que tiene un peso simbólico enorme y funciona constantemente como el “anfitrión” y articulador del foro; y el propio Suescun, quien es una de las cabezas políticas del grupo y supo ser el principal negociador técnico ante los ministros de Kicillof por el reparto de fondos de obras públicas y deudas de IOMA.
La UCR tiene esa “estructura” que le faltan a los extremos: el PRO perdió intendencias clave en los últimos comicios, el peronismo está sumergido en una interna sin final entre el axelismo y La Cámpora, y La Libertad Avanza que se destaca como fuerza nacional pero que no tiene intendentes propios.
Los radicales son jugadores claves para las alianzas. Se autopercibe como la “oposición responsable”. Si bien se oponen a la polarización, en oportunidades cooperan con el gobernador provincial por razones estrictas de gestión e insumos de salud, pero rechazan formar coaliciones políticas con el oficialismo kirchnerista o con el proyecto de la Casa Rosada
Mediante sus diputados y senadores en la Legislatura bonaerense, los intendentes condicionan las votaciones del Presupuesto provincial. Piden sistemáticamente que los fondos de endeudamiento que toma la provincia bajen a los municipios como “fondos de libre disponibilidad” (para pagar sueldos y servicios frente a la caída de la recaudación), actuando en conjunto con el Foro Regional de Intendentes para el Crecimiento.




