La Duma Estatal de Rusia aprobó un paquete de leyes que buscan redefinir el marco legal de las criptomonedas y consolida el control del Estado.
La Duma Estatal de Rusia aprobó un paquete de leyes que buscan redefinir el marco legal de las criptomonedas y consolida el control del Estado acerca de su emisión, circulación y minería.
El Ministerio de Finanzas y el Banco Central fueron los organismos encargados de impulsar la medida. A través de ella, se intenta integrar los activos digitales al sistema financiero ruso bajo una estricta supervisión gubernamental.
De esta forma, la iniciativa establece un nuevo marco legal con el que se deja asentado que las entidades autorizadas por el Estado podrán emitir y comercializar criptomonedas dentro del territorio ruso.
La normativa marca que las operaciones deberán realizarse en plataformas oficiales ante el Banco Central de Rusia, que será el único regulador. Está prohibida la promoción de exchanges extranjeros y el uso de criptomonedas como medio de pago entre particulares, siempre y cuando no haya proyectos aprobados por el gobierno local.
En otro sentido, la ley crea la figura del “operador de activos digitales”. Estos tienen condiciones a cumplir como la transparencia, auditoría y reporte de transacciones.
Rusia es clara con su nueva medida: aquellas empresas que operan sin licencias serán sancionada de forma económica y penal. A su vez, se le confiscarán los equipos de minería, potentes computadoras que resuelven problemas matemáticos complejos para las operaciones, y los activos digitales.
El marco regulatorio introduce un control estricto sobre la minería de criptomonedas al clasificarla formalmente como una actividad industrial. Bajo esta figura, las instalaciones del sector deberán registrarse de manera obligatoria ante la cartera de Energía e informar su volumen de consumo eléctrico.
Asimismo, los rendimientos económicos de la comercialización de estos activos digitales tendrán que canalizarse en moneda local a través del banco central, una medida orientada a fiscalizar las ganancias y frenar la salida de divisas.
La relevancia de estas disposiciones radica en el peso estratégico del país en el ecosistema cripto, donde concentra aproximadamente el 12% del procesamiento global de Bitcoin.
Este nuevo esquema se da al mismo tiempo que se produce el el cerco económico de Occidente y las restricciones de acceso a la banca internacional. Desde el Kremlin se promueve el despliegue de un entorno informático autónomo que posibilite la ejecución de giros al exterior sin recurrir a divisas como el dólar o el euro.
Para ello, el banco central avanza en el desarrollo del rublo digital, herramienta que se acoplará a las estructuras de activos virtuales para facilitar el comercio transfronterizo con socios estratégicos, entre ellos China, Irán y Emiratos Árabes, mediante redes blockchain bajo tutela pública.




