Gabriel Vendrell, director de Aluar, advirtió que la Argentina tiene recursos energéticos para atraer grandes centros de datos, pero las inversiones terminan cruzando el Río de la Plata. “No puede ser”, afirmó.
La carrera por atraer inversiones en inteligencia artificial y centros de datos volvió a poner el foco sobre la competitividad energética de la Argentina. Desde Aluar sostienen que el país tiene ventajas naturales para captar esos proyectos, pero que las oportunidades están siendo aprovechadas por Uruguay.
El planteo lo hizo Gabriel Vendrell, directivo de la principal fabricante de aluminio del país, durante una entrevista en Dinamo Stream, donde dejó abierta la posibilidad de que la compañía incursione en el negocio de los datacenters, una de las industrias con mayor demanda de energía del mundo.
“No puede ser que los datacenters se estén ubicando en Uruguay a más de US$ 100 el MWh con el recurso energético que tenemos”, afirmó Vendrell.
La frase sintetiza una preocupación que empieza a repetirse entre empresas del sector energético e industrial. Mientras la Argentina cuenta con el gas de Vaca Muerta y un fuerte potencial de generación eléctrica, varios de los proyectos vinculados a la economía digital eligen instalarse en países vecinos.
Los centros de datos se convirtieron en un negocio estratégico a partir del auge de la inteligencia artificial. Entrenar modelos y operar plataformas digitales demanda enormes cantidades de electricidad, por lo que el costo y la disponibilidad de energía pasaron a ser un factor decisivo para definir dónde se radican las inversiones.
En ese contexto, Vendrell sugirió que la Argentina está desaprovechando una ventaja competitiva. Su referencia a los más de US$ 100 por MWh apunta a que, aun con costos energéticos superiores, Uruguay está logrando captar proyectos que, según su visión, podrían desarrollarse de este lado de la frontera.
El ejecutivo no descartó que Aluar participe de ese negocio. La empresa ya es uno de los mayores consumidores y generadores privados de energía del país, por lo que una eventual diversificación hacia la infraestructura para inteligencia artificial aparece como una alternativa que la compañía analiza frente al crecimiento global de la demanda de capacidad de procesamiento.
La advertencia abre un debate más amplio: si la Argentina logrará transformar su abundancia de recursos energéticos en inversiones de alto valor agregado o si, una vez más, otros países terminarán capturando esa oportunidad.




