La Embajada de China en Argentina elevó el tono de la disputa con Estados Unidos luego de la amenazar con la revocación de visas a directivo de una empresa eléctrica por sus vínculos con Huawei. Difundió un duro comunicado en el que acusó a Washington de obstaculizar la cooperación entre ambos países y de actuar con “arrogancia” y “prejuicios”.
En una declaración publicada en sus canales oficiales, la representación diplomática china sostuvo que la Embajada de Estados Unidos en Argentina “ha avivado deliberadamente la teoría de la amenaza china” y cuestionó que, mediante la revocación de visas, haya impedido “de forma descarada” que una empresa argentina mantenga una relación comercial normal con Huawei.
El comunicado asegura que esas acciones constituyen “una grave falta de respeto hacia la soberanía de otros países” y también “un grave menoscabo de los principios del libre mercado”, al tiempo que reafirma la oposición de Beijing a ese tipo de medidas.
La embajada también cuestionó el discurso estadounidense sobre la defensa de la democracia y la libertad. “Estados Unidos siempre ha alardeado de sus valores de democracia y libertad, pero no tolera que una empresa privada extranjera pueda subsistir y desarrollarse con normalidad en un tercer país”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la decisión “pone al descubierto completamente su naturaleza hipócrita” e instó a Washington a “corregir su percepción de China y poner fin a sus prácticas hegemónicas y a sus maniobras políticas”.
La declaración se conoce después de que Estados Unidos revocara visas en el marco de su política de restricciones contra empresas tecnológicas chinas y en medio de la creciente competencia entre ambas potencias por la influencia económica y tecnológica en América Latina.
El pronunciamiento de la embajada china llega después de que el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, amenazara con revocar las visas de directivos de la cooperativa eléctrica neuquina CALF que impulsaban un acuerdo de cooperación tecnológica con Huawei. La decisión, que no fue acompañada por una explicación pública detallada, profundizó la tensión diplomática entre Washington y Beijing y colocó a la Argentina en el centro de la disputa por la influencia tecnológica y estratégica de ambas potencias.




