El multimillonario apostó al país para radicarse en caso de que se desate una tercera guerra mundial. Los detalles.
La llegada de Peter Thiel a la Argentina no solo se resume en su idea de hacer negocios, sino que va más allá y tiene un principio de supervivencia. Él, junto a otros tecnócratas, planean una estrategia para sobrevivir en caso de se dé el “fin del mundo” producto de una guerra nuclear.
Mientras que antes los intelectuales miraban a Nueva Zelanda o Hawái, ahora miran de cerca nuestro país y también a Uruguay. Aseguran que esta zona no sufriría la radiación generada por las nuevas armas nucleares que ni siquiera aún se conocen.
En el último tiempo, Thiel se expandió en el Cono Sur. Compró una mansión de 12 millones en Buenos Aires y terrenos en Uruguay. Dicen que no fue en vano. Que fue para salvarse del fin del mundo.
La teoría no fue formulada por él ni aislada. Un estudio publicad en la revista Nature Food colocó a la Argentina, a Australia y a otros puntos del hemisferio sur como refugio frente a cualquier evento de escala mundial.
El argumento se centra en que son países con más opciones de mantener su producción de alimentos tras una guerra nuclear. Está lejos de la población, de las grandes potencias y tienen tierra fértil. Un escenario perfecto para los más ricos del planeta.
Thiel está hace meses instalado en Buenos Aires, donde se compró una mansión en Palermo Chico. La instalación parece ser definitiva: llevó a sus hijos a un colegio local. Por su su plan en el país falla, su plan de respaldo es el terreno que compró cerca de Punta del Este, Uruguay.
Días atrás, en diálogo con Alejandro Fantino, el empresario de medios Daniel Haddad, habló acerca de la estrategia de Thiel: “El cree, junto con un grupo de intelectuales del mundo, que el fin del mundo está cerca. Que va a ser producto de radiaciones de la guerra nuclear, con armas nuevas que ni siquiera conocemos. Hay países que tienen líderes autocráticos como China o Rusia, que pueden hacer una travesura”.
En ese sentido, explicó la idea que tienen los intelectuales sobre por qué Argentina sería un lugar seguro: “Hay una zona que empieza en el norte de Montevideo, baja un poquito más abajo de La Plata, hace una curva, llega hasta Mendoza y se cierra. Esta sería la única zona en la que no va a haber radiación nuclear en caso de un ataque”.
“Thiel compró unos terrenos en Punta del Este, un búnker con 5 metros de profundidad, con cosas muy sofisticadas para vivir ahí si es que pasa esa radiación”, deslizó para dimensionar que su plan va más allá de Buenos Aires.
La mitad de los multimillonarios de Silicon Valley tiene algún tipo de seguro contra el apocalipsis, según dijo Reid Hoffman, fundador de LinkedIn. Mark Zuckerberg tiene su resguardo bajo su rancho en Hawái, por caso. Thiel había conseguido la nacionalidad neozelandesa tras comprar tierras en Nueva Zelanda. Y ahora apostó a Argentina y a Uruguay.
En paralelo a estas teorías, en 2023, un grupo de seis empresarios compró en diciembre de 2023 unas 32.000 hectáreas de monte, arroyos y montaña, en un pueblo de 12.000 habitantes de San Carlos, en el valle de Uco de Mendoza. El objetivo era tener dónde estar refugiados para esperar el fin del mundo y ser el lugar que acogería a los millonarios que temen a la tercera guerra mundial.
Este sitio se llama Wamani, que significa “guardián de las montañas” en quechua. El proyecto es impulsado por el empresario argentino Martín Varsavsky, quien se radica en España y fue fundador de cinco compañías que superaron los mil millones de dólares. Estas son las telefónicas Viatel, Jazztel y Ya.com, la red de wifi compartido Fon y las firmas de fertilidad Prelude Fertility y Overture Life.

“Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, las líneas de batalla ya están trazadas”, le dijo al Financial Times: Rusia, China, Corea del Norte e Irán contra el resto del mundo. “Tiranías contra democracias”, remarcó en sus redes sociales.
Asegura que la distancia geográfica de su proyecto de potenciales blancos nucleares y su abundancia de alimentos, agua y energía sería fundamentales para resistir a un “fin del mundo”. “Wamani no es un búnker ni un lugar fortificado. Lo que argumento es que toda la Argentina es un refugio”, sumó en Radio Nihuil.
Los socios de Wamani son el embajador argentino en Estados Unidos Alec Oxenford, fundador del sitio de clasificados OLX; Daniel Lubetzky, creador de Kind, la marca de barritas de cereal; y Matías Nisenson, empresario tecnológico creador de Wonderland, una compañía de soluciones para empresas de criptomonedas.
De momento, Wamani cuenta con casas prefabricadas, domos geodésicos, paneles solares y una pista de aterrizaje. Tiene unos 80 kilómetros de caminos internos. Hay ganado, cultivos y tiene como premisa descargar modelos de IA en computadoras a energía solar para tener “internet limitado” si se caen los servidores del mundo.
A través de su sitio oficial wamani.net, este destino se vende como un destino de turismo aventura, con estadías de tres días y dos noches.




