El país elegido para seducir capitales durante la Argentina Week acumula una deuda del 119% del PBI, prepara un ajuste de 54.000 millones de euros y deberá emitir una cifra récord de deuda. “El enfermo de Europa” recibió visitas en el sanatorio.
La Argentina Week desembarcó en París con una misión sencilla de enunciar y bastante más complicada de ejecutar: convencer a los grandes capitales europeos de invertir en el país. Javier Milei abrió el encuentro ante empresarios e inversores y presentó a la Argentina como un destino atractivo por su ajuste fiscal, sus recursos naturales y las oportunidades en energía y minería.
El detalle incómodo es el lugar elegido para pasar la gorra. Mientras la delegación argentina despliega su menú de Vaca Muerta, litio, cobre y desregulación, Francia atraviesa una crisis fiscal que encendió las alarmas del mercado europeo.
El gobierno de Sébastien Lecornu prepara un ajuste de unos 54.000 millones de euros, mientras la deuda pública francesa ya equivale al 119% del PBI. Para cubrir sus necesidades financieras, el Tesoro planea emitir la cifra récord de 340.000 millones de euros durante el próximo año.
La postal tiene una ironía difícil de esquivar. Argentina organizó tres días en París para seducir inversores justo cuando esos mismos inversores exigen una prima cada vez mayor para prestarle plata al anfitrión.
Las tensiones ya llegaron de lleno al mercado. El rendimiento de los bonos franceses a diez años trepó con fuerza y la brecha contra los títulos alemanes, referencia de la zona euro, alcanzó niveles que no se veían desde los momentos más tensos de la crisis europea.
El contraste es todavía mayor porque uno de los argumentos centrales de Milei para seducir capitales es precisamente el ajuste fiscal argentino. El Presidente presenta el equilibrio de las cuentas públicas como garantía para quienes quieran poner dólares en el país.
Francia está intentando hacer su propia versión. El gobierno busca recortar el gasto en medio de una fuerte resistencia política y social y con escaso margen parlamentario. El déficit público sigue por encima de los límites europeos y el costo de atender la deuda continúa creciendo.
Así, durante unas horas París quedó convertida en una peculiar ronda de negocios: un país con dificultades para financiarse barato recibió a otro que cruzó el Atlántico para conseguir inversiones.
La Argentina Week reúne a funcionarios, empresarios y ejecutivos alrededor de energía, minería, tecnología y comercio internacional. Son precisamente algunos de los sectores en los que el Gobierno espera conseguir los dólares que necesita para sostener su programa económico.
Francia, mientras tanto, acaba de ganarse en parte de la prensa financiera británica un viejo y poco amable apodo: el nuevo “enfermo de Europa”. Argentina llegó justo a tiempo para visitarlo.







