viernes, 7 agosto 2026

El caso Anabel abrió una herida en el kirchnerismo: primero la Patria, ¿y después los compañeros?

El rechazo al voto remoto de Fernández Sagasti, embarazada de 32 semanas, dividió aguas en la militancia kirchnerista. Un sector defiende la disciplina y sostiene que la pelea ayudó a potenciar el rechazo a la Ley de Tierras. Otro cuestiona la falta de cuidado y empatía con una de las dirigentes más cercanas a Cristina.

El episodio de Anabel Fernández Sagasti abrió una discusión inesperada dentro del kirchnerismo. El debate excede el reglamento del Senado y enfrenta dos maneras de entender la militancia: quienes sostienen que las necesidades políticas del conjunto están por encima de las situaciones personales y quienes creen que el movimiento también tiene que aprender a cuidar a sus propios compañeros.

Fernández Sagasti atraviesa un embarazo avanzado y tenía indicación médica de evitar traslados. Por eso pidió participar de manera remota de la sesión del Senado que tenía entre sus puntos centrales la discusión por la Ley de Tierras.

Victoria Villarruel habilitó el pedido mediante una resolución que debía ser convalidada por el cuerpo. Patricia Bullrich reaccionó contra la vicepresidenta y la acusó de favorecer al kirchnerismo.

Pero la sorpresa llegó después. El bloque peronista había acordado con Bullrich rechazar la habilitación para que Fernández Sagasti pudiera votar de manera virtual.

La decisión atravesó de lleno a La Cámpora. Mariano Recalde y Eduardo “Wado” de Pedro acompañaron la posición del bloque. Del otro lado estaba una de las dirigentes históricamente más cercanas a Cristina Kirchner.

“No fue contra Anabel. Si lo personalizamos, no entendemos nada”, dijo a Mosca un dirigente que defendió la decisión. “Había una posición política y parlamentaria acordada y no podíamos cambiarla porque esta vez la excepción beneficiaba a una compañera nuestra”, agregó.

En ese sector sostienen que hacer lo contrario hubiera significado construir una regla a medida. “No podemos decir que las instituciones funcionan solamente cuando nos conviene. Eso también es militar”, explicó otra fuente del peronismo.

Fernández Sagasti, además, no ocupa un lugar cualquiera dentro del dispositivo cristinista. Durante años fue una de las dirigentes de mayor confianza de Cristina y una pieza importante en el procesamiento político, jurídico y parlamentario de decisiones sensibles. Dentro del espacio hay quienes directamente la describen como “uno de los cerebros de Cristina”.

Por eso la votación tuvo una lectura inevitable hacia San José 1111. Fuentes del kirchnerismo sostienen que una definición de esa magnitud difícilmente hubiera avanzado sin el visto bueno de Cristina. “¿Alguien cree que Wado y Mariano iban a levantar la mano en un tema así sin saber qué pensaba Cristina?”, planteó un dirigente que conoce la dinámica interna del espacio.

Otro dirigente cercano al bloque lo relativizó. “No hubo una orden contra Anabel. Había una decisión política del bloque. Convertir todo en una instrucción personal de Cristina es simplificar cómo se toman estas decisiones”, sostuvo.

Los que respaldaron el rechazo apelan a una vieja máxima peronista: primero la Patria, después el movimiento y por último los hombres.

“Una banca no es propiedad del senador. Representás a una provincia y tenés responsabilidades”, afirmó una fuente de ese sector. Allí sostienen que, ante las dificultades para trasladarse durante los últimos meses del embarazo, Fernández Sagasti podría haberse instalado temporalmente en Buenos Aires.

“Es durísimo decirlo, pero todos organizamos nuestra vida alrededor de responsabilidades políticas cuando ocupamos determinados lugares”, explicó otro dirigente. “Anabel sabe mejor que nadie cómo funciona esto.”

Esa explicación provocó exactamente la reacción contraria en otra parte de la militancia.

“¿En serio nuestra respuesta frente a una compañera embarazada es decirle que tendría que haberse mudado?”, cuestionó una dirigente kirchnerista. “Entonces después no hablemos de cuidados solamente cuando el problema lo tiene alguien de enfrente.”

La palabra que más se repite entre quienes cuestionan la decisión es sororidad.

“No puede ser una consigna para las marchas y desaparecer cuando hay que aplicarla entre nosotros”, afirmó una militante con años dentro del espacio. “Anabel puso el cuerpo durante veinte años. Si cuando necesita que el movimiento la cuide le contestamos con el reglamento, tenemos un problema.”

Otro dirigente fue más crudo. “El peronismo es extraordinario para pedir sacrificios y bastante malo para dar afecto”, dijo a Mosca. “Hay compañeros que terminan hechos pelota y la organización sigue como si nada. Lo de Anabel tocó esa fibra.”

Desde el sector que respaldó la decisión rechazan esa lectura. “No confundamos cuidado con privilegio”, respondieron. “Precisamente porque es Anabel había que ser especialmente cuidadosos. Si cambiábamos la posición por ella, al día siguiente nos acusaban de acomodar las reglas para los nuestros.”

También recuerdan que la pelea tuvo una consecuencia política que consideran favorable. El conflicto por la participación de Fernández Sagasti amplificó la discusión alrededor de la Ley de Tierras y ayudó a que un debate que circulaba principalmente dentro del Congreso ganara volumen político y militante.

“Sin todo lo que pasó con Anabel probablemente la Ley de Tierras no hubiera tenido la repercusión que tuvo”, sostuvo una fuente que participó de las conversaciones parlamentarias. “Fue injusto para ella en términos personales, puede ser. Pero políticamente la pelea creció muchísimo.”

Del otro lado no desconocen ese resultado, pero rechazan convertirlo en una justificación. “Que haya servido políticamente no significa que haya estado bien”, respondió una dirigente. “Si cada vez que conseguimos un objetivo dejamos un compañero lastimado en el camino, también tenemos que preguntarnos qué estamos construyendo.”

Otro militante planteó una lectura diferente: “Las dos cosas pueden ser ciertas. La pelea ayudó a frenar lo de tierras y a Anabel la tratamos mal. No tenemos por qué inventarnos una épica para no admitirlo.”

El antecedente de las sesiones virtuales durante la pandemia agregó otra capa al conflicto. Cristina presidía entonces el Senado y el kirchnerismo impulsó el sistema que permitió sesionar de manera remota. Fernández Sagasti fue una de las dirigentes involucradas en aquel esquema.

“Eso es lo que hace todo más absurdo”, dijo una fuente crítica. “Inventamos el Senado remoto cuando gobernábamos y ahora resulta que no podemos usarlo excepcionalmente con una senadora embarazada.”

Quienes defendieron la decisión responden que las circunstancias son distintas y que convertir aquel mecanismo excepcional de la pandemia en un antecedente permanente podría abrir una discusión institucional mucho más amplia.

La pelea dejó así dos balances dentro del mismo espacio.

Para unos, el kirchnerismo mantuvo una posición colectiva incluso cuando hacerlo perjudicaba a una dirigente propia, evitó acomodar las reglas y consiguió que la pelea por la Ley de Tierras adquiriera una dimensión que hasta entonces no tenía.

Para otros, el episodio mostró una cultura política demasiado acostumbrada a exigir sacrificios y poco entrenada para cuidar a quienes los hacen.

“Antes nos parecía obvio que militar era poner el cuerpo”, resumió una dirigente kirchnerista. “Ahora hay una generación que también pregunta quién cuida ese cuerpo.”

Del otro lado contestan con otra tradición: “El día que cada situación personal determine una posición política dejamos de ser una organización”.

Entre esas dos frases quedó atrapado el caso Anabel.

  • Temas relacionados
  • TAPA

Compartir

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Te puede interesar
TAMBIÉN

Repuntaron la industria y la construcción en junio: cómo le fue a cada rubro

La industria y la construcción mostraron crecimientos interanuales en junio y volvieron...

El nuevo Régimen Penal Juvenil debuta en septiembre pero las provincias advierten que no están listas para aplicarlo 

Las provincias a adaptar institutos, sistemas judiciales y dispositivos de reinserción. Advierten que faltan recursos, infraestructura y tiempo los lugares de detención que exige la nueva ley

Ley de Inviolabilidad: sospechan que hicieron copy paste de un decreto de Onganía

Zamora advirtió que el texto aprobado por el Senado fija como fecha de entrada en vigencia el 1° de julio de 1968. En el Congreso circula una explicación insólita: habrían copiado la fórmula de un decreto de la dictadura de Onganía y se olvidaron de cambiar la fecha.

Condenan a Eurnekian por las fumigaciones en Chaco

El fallo reconoce el impacto ambiental y sanitario de las aplicaciones sobre viviendas, fuentes de agua y medios de subsistencia de las familias indígenas