Más de veinte trabajadores denuncian que no percibieron su salario y que se trata de una estafa. La explicación interna hablaba de dólares trabados, cuentas embargadas y financiamiento de Boca Juniors. En el medio aparece Sebastián Infanzón, sus antecedentes, su coqueteo político y un posteo que suena a pase de factura.
La historia tiene todos los condimentos de una comedia negra argentina: una radio que promete futuro, trabajadores que ponen el cuerpo, sueldos que no aparecen, dólares supuestamente guardados en bolsos y una explicación digna de mesa chica: la plata estaba, pero las cuentas estaban embargadas y había que destrabarlas. En AM650 Somos Argentina, el relato duró bastante más que los pagos.
El conflicto estalló cuando un grupo de trabajadores denunció que más de veinte personas habían sido contratadas en febrero y que, al cierre de mayo, no habían cobrado “un solo peso” por las tareas realizadas. Según el comunicado difundido por los empleados, acumulaban dos meses de trabajo gratis, entre promesas, excusas y destrato. Hasta ese momento, desde la conducción de la radio no había aparecido una respuesta formal.
La explicación interna, según reconstruyen quienes siguieron el conflicto, fue mutando con el correr de los días. Primero hubo promesas de regularización. Después apareció la versión de los dólares. “La plata está acá, en unos bolsos, pero no podemos liquidar porque las cuentas están embargadas y las estamos destrabando”, fue una de las frases que circuló entre los afectados. El detalle más delicado era otro: se decía que ese dinero venía directamente del club Boca Juniors. Nadie mostró papeles. Nadie mostró transferencia. Tampoco aparecieron los sueldos.
En paralelo, dentro de la radio se tomó una decisión quirúrgica: pagarles a los nombres con más visibilidad para evitar que el conflicto escalara en público. Según fuentes del medio, conductores como Fernando Alonso, Úrsula Vargués y Josefina Pouso cobraron con desgastantes demoras, mientras las bases quedaron mirando desde afuera. La escena es bastante transparente. A los que tienen micrófono, pantalla o llegada, se los contiene. A los que producen, operan, sostienen y empujan desde abajo, se los deja esperando. Una postal horrible. Pero bastante repetida.
El clima interno también suma un dato de color oscuro: en la radio, según trabajadores, hay dos patovicas. No es un detalle menor. En un conflicto por salarios impagos, la presencia de custodios no ordena nada. Más bien dice demasiado. Cuando una empresa necesita músculo para administrar reclamos laborales, la épica comunicacional empieza a parecerse bastante a una escribanía con vigilancia privada.
En esa trama aparece Sebastián Infanzón, señalado como propietario visible del canal y cara fuerte del proyecto AM650/Somos Argentina. Los propios contenidos del medio lo muestran como parte de la conducción y las publicaciones de trabajadores los responsabilizan por el manejo de la radio.
El problema es que el nombre Infanzón no llega limpio al expediente mediático. En 2024, Sebastián Emilio Infanzó fue detenido en Córdoba por una causa de estafas vinculada a falsas ventas de jugadores a Europa. Según la investigación, tenía pedido de captura nacional e internacional, había sido denunciado por familias de juveniles y fue arrestado tras alojarse en el mismo hotel donde estaba el plantel de Boca.
La causa no fue menor. Tres familias de Entre Ríos denunciaron haber sido engañadas con la promesa de llevar a sus hijos a probarse al Real Valladolid. Según fuentes judiciales, el monto de las maniobras rondaba los 10 mil dólares. También fue investigado por una denuncia de abuso sexual lo que que agrega otro capítulo incómodo a una biografía pública ya cargada. Pero el prontuario mediático venía de antes. El caso de Infanzón ya había llegado en 2009 al segmento “Proteste Ya” de CQC por denuncias de ventas de autos.
La biografía además tiene un costado político. Infanzón es sobrino de Carlos Infanzón, ex intendente de Berazategui entre abril de 1994 y enero de 2002. Carlos Infanzón llegó a la intendencia de la mano del justicialismo, fue electo en 1995, reelecto en 1999 y debió abandonar el municipio en enero de 2002.
En el viejo ecosistema de Berazategui, el apellido tenía peso. Por eso, durante años flotó la idea de que Sebastián podía intentar heredar el trono. Él mismo dijo que las acusaciones en su contra eran parte de una campaña porque había intentado incursionar en la política. Ahora, según cuentan en su entorno, afirma estar con Andrés “Cuervo” Larroque en la provincia de Buenos Aires. El dato no prueba un armado formal, pero muestra la vocación de siempre: buscar abrigo político donde todavía haya una puerta entreabierta
El conflicto salarial de AM650 quedó entonces montado sobre una escena más grande. No sólo se trataba de una radio que no pagaba. Se trataba de una radio que prometía dólares imposibles, cuentas embargadas, bolsos salvadores y el supuesto financiamiento que nunca terminó de materializarse. Como si el salario de los trabajadores dependiera de una valija que nadie vio, de una cuenta que nadie destrabó y de una ingeniería financiera más cercana al cuento que a la administración.
El último movimiento de Infanzón le agregó picante. En un posteo del 29 de mayo, cargó contra la dirigencia de Boca por el “histórico papelón” del equipo, habló de un club “sin alma y sin compromiso”, cuestionó que Claudio Úbeda siguiera como técnico y acusó a la conducción de manchar “la gloriosa camiseta”. El mensaje sonó menos a catarsis deportiva que a pase de factura. En el mundo Boca, donde todos leen entre líneas, algunos lo interpretaron como una presión tardía.
Ahí se habría cortado la película de los bolsos. O, al menos, esa es la sospecha que quedó flotando entre quienes venían escuchando la novela interna de la radio. Si los dólares venían de Boca, el posteo parecía una forma bastante torpe de patear la mesa. Y si no venían de Boca, la pregunta es todavía peor: ¿por qué se usó el nombre del club para explicar salarios impagos?
La moraleja es sencilla y brutal. En AM650, los trabajadores pusieron horas, voces, producción y presencia. Del otro lado recibieron promesas. A algunos nombres conocidos se los habría protegido para evitar ruido. A las bases, en cambio, les tocó la parte muda del experimento. En la Argentina del streaming militante, la épica siempre sale barata cuando la pagan otros. El problema aparece cuando se apaga el micrófono y alguien pregunta lo único importante: cuándo cobran.




