Se trata de una nueva herramienta de inversión en Estados Unidos con beneficios fiscales diseñada para fomentar el ahorro para la jubilación desde la infancia.
El gobierno de los Estados Unidos oficializó el lanzamiento de las denominadas “Cuentas Trump” (o cuentas 530A), una nueva herramienta de inversión con beneficios fiscales diseñada para fomentar el ahorro para la jubilación desde la infancia en hogares de acogida y bajo tutela. La fecha prevista es el 4 de julio de este año.
Este mecanismo funciona de manera similar a una cuenta de retiro individual (IRA), donde los fondos acumulados crecen con impuestos diferidos y se invierten en acciones del mercado estadounidense bajo la administración del Bank of New York Mellon.
El atractivo inicial del programa se encuentra en un subsidio estatal único de 1.000 dólares, otorgado por el Departamento del Tesoro, destinado a los bebés nacidos entre 2025 y 2028. Para los menores nacidos entre 2016 y 2024 que no califican para el bono estatal, existe un beneficio alternativo de 250 dólares financiado por una donación privada de la Fundación de Michael y Susan Dell, aplicable en zonas donde el ingreso medio residencial sea igual o menor a los 150.000 dólares anuales.
El programa está disponible para cualquier ciudadano estadounidense de hasta 18 años, y las cuentas pueden ser dadas de alta por padres o tutores legales.
Según detallan en su web oficial, una vez habilitada la cuenta, se permiten aportes anuales de familiares de hasta 5.000 dólares después de impuestos. Las empresas pueden contribuir con hasta 2.500 dólares anuales por empleado para las cuentas de sus hijos, un monto que queda exento de cargas impositivas para el trabajador.
De acuerdo a las proyecciones estadounidenses, basadas en el rendimiento histórico del índice S&P 500, una cuenta que solo reciba el depósito inicial de 1.000 dólares podría transformarse en 243.000 dólares para cuando el beneficiario cumpla 55 años.
Uno de los puntos claves a tener en cuenta es que el capital no se puede retirar antes de que el beneficiario cumpla la mayoría de edad. Al alcanzar los 18 años, la cuenta pasa a regirse por las normativas de una IRA tradicional, lo que significa que los retiros previos a los 59 años y medio conllevan penalizaciones fiscales, salvo excepciones específicas como la compra de una primera vivienda o gastos de estudios superiores.
A pesar de que el Tesoro ya registra más de seis millones de niños inscritos y de que sus defensores destacan el potencial del programa para que el acceso al mercado de capitales alcance a más personas, la iniciativa también genera debate.
Organizaciones de investigación como el Urban Institute advierten que el mecanismo podría profundizar la brecha de riqueza, ya que las familias de menores ingresos suelen tener una menor participación. Por eso, se fomentaría el acceso a mayores beneficios de parte de los hogares con una capacidad de ahorro más grande.




