Según un estudio, la incertidumbre política se convirtió en el principal freno para las inversiones agropecuarias, superando los temores por el clima y el financiamiento.
La planificación del campo se ve afectada por la preocupación por la incógnita política sobre las elecciones presidenciales de 2027, que desplazó a la inquietud generada por la variabilidad meteorológica asociada a El Niño. A pesar de que los productores ven un horizonte productivo favorable y mantienen indicadores elevados de confianza, la incertidumbre institucional deriva en una prudencia operativa en proyectos de mediano y largo plazo.
De acuerdo con la última medición del Ag Barometer Austral, con el relevamiento de septiembre-octubre de 2026 elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral junto a Data Partners, un 49% de los encuestados sitúa la incertidumbre electoral de 2027 entre los motivos centrales para congelar o postergar inversiones.
Por debajo de la cuestión política se posicionan los temores climáticos, citados por el 38% de los consultados, y las condiciones de endeudamiento o tasas de interés, con el 24%.
El estudio muestra una apreciación sobre el potencial del campo y el futuro de los establecimientos, pero la falta de previsiones políticas institucionales representa una barrera para el desembolso de fondos. La importancia histórica de las lluvias no disminuyó, sino que ante la necesidad de arriesgar capital, la balanza se inclina con mayor preocupación hacia los posibles cambios en el escenario político.
El indicador general del Ag Barometer Austral registró 150 puntos en el bimestre septiembre-octubre, lo que representa un avance del 2% en comparación con los 147 puntos registrados en julio-agosto.
Al mismo tiempo, el Índice de Expectativas de Inversión trepó un 3,9% hasta tocar los 133 puntos, marcando un récord histórico en la medición. Un 66% de los empresarios agropecuarios consideró adecuado el contexto para realizar compras o desembolsos significativos.
Sin embargo, esta disposición favorable a invertir no se observa directamente en una ampliación inmediata de bienes de capital. El 32% de los productores enfoca sus recursos disponibles en optimizar la productividad de la campaña 2026/27, un 25% opta por bienes estratégicos como campos o ganado, otro 25% decide resguardarse en liquidez y capacidad de maniobra, y un 21% destina los fondos a saldar deudas o aliviar compromisos financieros.
El informe dio a conocer que un 68% de los entrevistados reconoció que el panorama electoral condiciona mucho o bastante sus resoluciones empresariales.
Sobre el manejo del riesgo climático para la campaña 2026/27, un eventual escenario de El Niño desencadenaría respuestas diferentes. El 31% proyecta adaptar el calendario de labores, la elección de semillas o los paquetes tecnológicos; un 27% mantendrá sus esquemas sin alteraciones; y un 17% se inclinó por la contratación de coberturas y seguros agrícolas. Por otro lado, un 16% contempla modificar la superficie asignada y aplicar mayor precaución económica.
Otro dato relevado es que un 55% de los consultados percibe una suba en sus erogaciones expresadas en dólares con respecto al ciclo anterior, mientras que un 35% los considera estables.
El Ag Barometer Austral recolecta de forma metódica la visión de los productores mediante cinco variables que evalúan la condición financiera presente, la perspectiva anual, la proyección macroeconómica del sector, el horizonte productivo a cinco años y la oportunidad para la adquisición de maquinaria, tierra o rodeos. Se hace sobre una escala de 0 a 200 puntos, registrando un terreno de confianza por encima de los 100 puntos.
Para la edición de septiembre-octubre de 2026, la medición contempló las respuestas de 406 productores cuya escala de producción bruta anual alcanza o supera los 200.000 dólares.







