Nicolás Quereilhac figura como empleado de Dienst Consulting, la firma que recibe contratos millonarios para controlar el ausentismo de trabajadores estatales. La compañía trabaja para la provincia de Buenos Aires y acaba de ampliar sus negocios con Jorge Macri. Una caja que atraviesa la grieta.
La grieta podrá separar discursos, candidaturas y canales de televisión. Pero hay negocios que consiguen cruzarla sin mostrar el pasaporte. Uno de ellos es el control de las licencias médicas de los empleados públicos, una caja multimillonaria administrada desde hace años por Dienst Consulting.
En el centro de la polémica aparece Nicolás Quereilhac, hermano de Soledad Quereilhac y cuñado de Axel Kicillof. Según la documentación laboral difundida, figura desde marzo de 2024 como empleado en relación de dependencia de Dienst Consulting S.A.
No se trata de un apellido completamente desconocido en el Estado. Quereilhac tuvo pasos por Aerolíneas Argentinas y por el Ministerio de Economía durante las gestiones de Kicillof. Pero el dato que genera ruido es su actual empleador: una empresa que cobra contratos del mismo gobierno que encabeza el marido de su hermana.
Dienst es una de las principales prestadoras privadas utilizadas por la provincia de Buenos Aires para auditar las licencias de docentes y auxiliares. El servicio incluye controles médicos, atención domiciliaria, juntas médicas, auditorías y telemedicina. La empresa acumula contrataciones y prórrogas que, según la documentación divulgada, superan los 3.374 millones de pesos. Registros oficiales confirman que distintos organismos bonaerenses continuaron prorrogando sus servicios de control de ausentismo.
La relación entre Dienst y la administración bonaerense no nació con Kicillof. La empresa gestiona licencias médicas en la provincia desde hace años y atravesó gobiernos de distinto signo político. En 2017, durante la gestión de María Eugenia Vidal, incluso se anunció que no se le renovaría un contrato después de denuncias y reclamos sindicales. Sin embargo, la firma consiguió regresar y conservar un lugar central en el negocio.
El sistema tampoco está libre de conflictos. Docentes bonaerenses y de otras provincias denunciaron rechazos de licencias, problemas con las plataformas virtuales y órdenes de reintegro pese a atravesar enfermedades o presentar estudios médicos. Dienst se presenta, en cambio, como una compañía con más de treinta años de experiencia, cobertura nacional y especialización tecnológica en medicina laboral.
Detrás de la firma aparece Diego Zuckerberg, un empresario de bajo perfil relacionado con diversos negocios y mencionado en investigaciones sobre sociedades offshore. También se lo vinculó con VulEnergy, una compañía orientada al negocio del litio. La presidencia formal de Dienst está actualmente en manos de María Natalia Martín.
La empresa nació en Bahía Blanca, vinculada a la órbita del Grupo Elías, y con el tiempo se convirtió en una pieza habitual del sistema de medicina laboral del sector público. Su especialidad es administrar una frontera siempre delicada: decidir cuándo un trabajador está efectivamente enfermo y cuándo debe regresar a su puesto.
Pero Dienst no vive solamente de la provincia de Buenos Aires. También consiguió extender sus negocios a la Ciudad gobernada por Jorge Macri. La firma se adjudicó un contrato de alrededor de 15.871 millones de pesos para controlar durante dos años el ausentismo de los empleados porteños.
Así, la misma compañía que recibe dinero de la administración de Kicillof también encontró una caja del otro lado de la General Paz. Peronistas y macristas pueden discutir en público sobre casi todo, pero ambos confían parte de la salud laboral de sus empleados a la misma empresa.
El problema no consiste en que Dienst tenga contratos públicos ni en que el cuñado del gobernador trabaje en una empresa privada. La pregunta aparece por la coincidencia de ambos datos: una compañía financiada con fondos bonaerenses tiene en su nómina al hermano de la esposa de quien conduce la provincia.
No hay información pública sobre las tareas específicas que desempeña Quereilhac dentro de Dienst ni sobre su intervención en los contratos estatales. Tampoco alcanza esa relación laboral, por sí sola, para probar una irregularidad. Pero la conexión abre un interrogante evidente sobre los controles, las incompatibilidades y los posibles conflictos de interés.
En la política bonaerense, las licencias médicas dejaron hace tiempo de ser solamente un asunto de consultorios. Son una caja de miles de millones. Y en esa sala de espera, el cuñado de Kicillof ya tiene número.




