La sociedad Mitre Saguier gestiona el Movistar Arena. Querían quedarse con la concesión del edificio histórico y no lo lograron.
Mientras la Justicia suspende de forma inmediata las obras de la demolición del Luna Park, que busca una remodelación y ampliación del histórico edificio destinado a espectáculos, La Nación, que gestiona el Movistar Arena, hace de esta decisión un motivo para festejar.
A comienzos de abril se conoció que la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Capital Federal ordenó el pasado 31 de marzo, como medida precautelar, la suspensión inmediata de las obras. Entonces, se buscó prevenir daños irreversibles sobre el edificio.
La Nación dedicó muchas notas con un tono crítico acerca de la demolición del Luna Park, al tiempo que destacaba la “importancia de la protección del patrimonio urbano” que la Justicia usaba como argumento para frenar las obras. Pero su bajada de línea no es casual: los intereses del negocio en el mundo del espectáculo están en el medio.
La Nación gestiona el Movistar Arena y había buscado competir contra DF Entertainment para quedarse con la concesión del Luna Park. Finalmente, el Arzobispado de Buenos Aires se quedó con DF.
De esa forma, Finkelstein, que está asociado con Live Nation, presentó un proyecto para ampliar un 53% la capacidad del estadio, lo cual implica demoler la mayor parte del Luna Park y la conservación de sus fachadas.
Para hacer el proyecto pese a su protección patrimonial, DF contrató al estudia BMA, que tiene cercanía con el Gobierno porteño. Pasó la Dirección de Interpretación Ubanística de Desarrollo Urbano y La Comisión Nacional de Monumentos.
Sin embargo, la jueza Natalia Tanno dio lugar a una cautelar para el freno de las obras por una presentación de las organizaciones Basta de Demoler, Fundación Ciudad y Observatorio del Derecho a la Ciudad.
Con la medida cautelar de la suspensión inmediata, ahora la jueza Tanno deberá resolver el caso y podría demorar años. Los cuestionamientos de La Nación sobre la remodelación del Luna Park, que ponían al edificio histórico en un escenario de mayor aforo y con una mejor ubicación, dieron sus efectos.




