miércoles, 29 abril 2026

Luciana Glezer

316 Publicaciones

Exclusive articles:

Robots que bailan mejor que nosotros: la coreografía del Año Nuevo chino y el salto tecnológico en un año

Con movimientos más fluidos, coordinación en tiempo real y mayor autonomía, el espectáculo funcionó como vidriera del avance acelerado de la robótica china.

El servicio de limpieza de Salto Grande y la trama que conecta a Reidel, el PRO y una empresa que se repite

La misma estructura empresaria señalada en la polémica por contrataciones en Nucleoeléctrica aparece como proveedora en la represa binacional. Detrás del servicio de limpieza, una red de sociedades, vínculos políticos y contratos que vuelven a cruzar energía, negocios y poder

La venta de Carrefour en pausa: A De Narvaez le faltan algunos millones de dólares para cerrar la compra

Las ventas de grandes empresas en la Argentina entraron en una pausa incómoda. Carrefour, Burger King y otros procesos abiertos siguen sin cerrarse, pero...

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa política del gobierno

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado. Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar. En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar. La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes. En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio. El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan. En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico. La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles. En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.

Siete provincias no alcanzan el mínimo de horas de clase y más de 700 mil alumnos quedan por debajo del piso educativo

Cuáles son las provincias no garantizan el mínimo de horas de clase fijado por el Consejo Federal de Educación. Más de 718 mil alumnos...

Breaking

Se suman al reclamo: los mozos de la Rosada piden que vuelvan los periodistas

Tras la censura y expulsión de los acreditados de prensa, en Balcarce 50 las ventas de café cayeron más de 30%

A contramano de Nación, Chubut crea su propia empresa estatal de energía

Se encargará de administrar el Mercado Eléctrico Mayorista del Chubut, investigar, explotar y comercializar recursos energéticos renovables y no renovables. 

El peronismo esconde la mano: la estrategia para exponer a Adorni sin quedar pegados

Manuel Adorni llega al Congreso con la guardia alta. Pero el peronismo ya eligió cómo jugarle. No va a ir de frente. Va a empujar a otros al choque. Y en esa táctica, Marcela Pagano aparece como la pieza clave.

La Scaloneta con gusto a Brasil: bronca contra la AFA por sumar una yerba importada como sponsor

La Selección firmó con una marca brasileña en plena crisis del sector yerbatero local. Productores hablan de una “señal equivocada” y apuntan a Tapia.
spot_imgspot_img