Jonatan Viale lanzó la versión, Infobae la convirtió en una investigación confirmada y Clarín, La Nación y otros medios amplificaron la bomba. Horas después, la AFA negó la incautación, aclaró que Tapia no había sido citado y amenazó con acciones legales.
La noticia tenía todos los ingredientes para dominar la agenda: el FBI, el aeropuerto de Nueva York, una demora misteriosa, celulares incautados y Claudio “Chiqui” Tapia citado por la Justicia de Estados Unidos. El problema es que, con el correr de las horas, las piezas centrales de esa historia fueron desmentidas.
La versión comenzó a circular durante la mañana de este miércoles en el programa de Jonatan Viale. El periodista aseguró que Tapia había sido interrogado por agentes federales antes de abandonar Estados Unidos y que las autoridades norteamericanas le habían incautado su teléfono celular.
El dato apareció asociado a la demora del vuelo chárter AR 1971 de Aerolíneas Argentinas, que trasladó a Buenos Aires a parte de la delegación argentina después de la final del Mundial. El avión tenía previsto despegar alrededor de las seis de la mañana, pero partió cerca de las 8.15. Esa diferencia de dos horas fue presentada como el primer indicio del supuesto procedimiento judicial.
Poco después, Infobae convirtió la versión televisiva en una noticia de enorme impacto. A las 11.05 publicó que agentes del FBI habían demorado a Tapia en el aeropuerto JFK y le habían solicitado sus teléfonos y otros dispositivos electrónicos. También afirmó que las autoridades se llevaron computadoras y celulares de otros integrantes de la comitiva.
El título original era todavía más contundente: sostenía que la Justicia de Estados Unidos había incautado los teléfonos de Tapia y otros dirigentes de la AFA antes del regreso de la Selección. La nota agregaba que los involucrados habían sido citados a declarar el 30 de julio ante una corte federal de Florida.
La bomba salió disparada. Clarín, La Nación y numerosos portales, canales y radios reprodujeron la versión o la incorporaron a sus coberturas sobre la investigación norteamericana contra los negocios internacionales de la AFA. En pocas horas, el rumor inicial ya circulaba como un hecho confirmado: Tapia había sido retenido, su celular había quedado en manos del FBI y debía volver a Estados Unidos para declarar.
La información mezclaba, sin embargo, dos cuestiones diferentes. Por un lado, existe una investigación preliminar del Departamento de Justicia sobre movimientos comerciales y financieros vinculados a la AFA, TourProdEnter y el empresario Javier Faroni. Por otro, había un documento judicial que solicitaba a un tercero aportar información y comunicaciones relacionadas con distintos dirigentes.
Ese documento fue interpretado como una citación personal contra Tapia y el tesorero de la AFA, Pablo Toviggino. A partir de esa lectura se construyó el resto del relato: el interrogatorio en el aeropuerto, la incautación de los dispositivos y la obligación de presentarse ante un gran jurado el 30 de julio.
Durante varias horas la versión siguió creciendo. Algunos medios agregaron que Tapia y Leandro Petersen, responsable de marketing de la AFA, habían sido llevados a una habitación del JFK. Otros afirmaron que el operativo había provocado la demora completa del vuelo y que el FBI había secuestrado los aparatos para preservar mensajes, llamadas y documentación digital.
La reacción formal llegó por la tarde. La AFA difundió un comunicado en el que negó cada uno de los puntos principales de la historia. Aclaró que el documento judicial no estaba dirigido a Tapia ni a Toviggino, sino a un tercero al que se le exigía comparecer ante un gran jurado y eventualmente entregar documentación relacionada con distintas personas.
“Es absolutamente falso afirmar que Claudio Tapia o Pablo Toviggino hayan sido citados a declarar”, sostuvo la entidad. También calificó como falsa la versión de que les habían incautado teléfonos celulares, computadoras u otros dispositivos electrónicos. Según la AFA, el documento no ordenaba ninguna medida personal contra ambos dirigentes ni registraba un procedimiento de secuestro de sus bienes.
El comunicado fue especialmente duro con el trabajo de los medios. La AFA habló de información “inexacta o deliberadamente tergiversada”, reclamó que los periodistas verificaran los documentos antes de publicar y advirtió que se reservaba el derecho de iniciar acciones legales contra quienes hubieran difundido información falsa.
Después de la desmentida, varios portales modificaron títulos y textos. Infobae actualizó su artículo a las 15.41 e incorporó la respuesta de la AFA, pero mantuvo la afirmación de que había existido un operativo y que los dispositivos habían sido retirados. Incluso sostuvo que, más allá de la negativa, el procedimiento confirmaba que Tapia y otros dirigentes estaban bajo investigación.
TN también publicó que dirigentes de la AFA habían sido citados, aunque dentro de la misma nota reprodujo la desmentida completa de la entidad y aclaró que hasta el momento no existían imputaciones ni acusaciones formales contra Tapia, Faroni, Toviggino y las demás personas mencionadas.
La cronología dejó una escena conocida. Una versión nacida en redes se convirtió en título replicado por los principales medios. La repetición funcionó como certificado de autenticidad. Cuando llegó la desmentida, la noticia ya había recorrido el país varias veces.
La investigación norteamericana sobre los contratos y el circuito financiero internacional de la AFA existe y puede avanzar. Lo que no quedó acreditado es que Tapia haya sido interrogado, que el FBI le haya incautado su celular o que haya sido citado personalmente para declarar el 30 de julio.




