En la firma del convenio para delegar funciones sobre rutas nacionales a Santa Fe, el Gobierno volvió a mostrar quién manda de verdad y quién ocupa el cargo. La foto también dejó otra señal política: el acuerdo con Maximiliano Pullaro.
La firma del convenio entre la Nación y Santa Fe dejó varios mensajes que exceden el contenido del acuerdo. El primero fue de protocolo, pero también de poder. En la comunicación oficial de la Casa Rosada, la primera en ser mencionada y la encargada de abrir el acto fue Karina Milei, por encima del jefe de Gabinete, Diego Santilli.
No es un detalle menor. La escena vuelve a reforzar una lógica que ya se repite en el Gobierno: la prioridad del poder real sobre el poder formal. Santilli ocupa el cargo institucional de mayor jerarquía después del Presidente, pero la centralidad política sigue concentrada en la secretaria general.
La puesta en escena también incluyó a legisladores nacionales de Santa Fe de distintos espacios. Sin embargo, quien apareció especialmente destacada fue Romina Diez, presidenta de La Libertad Avanza en la provincia. Diez no tiene responsabilidades ejecutivas en la materia, por lo que su protagonismo solo puede leerse en clave política: mostrar que el armado libertario santafesino forma parte de la negociación.




