Durante dos décadas el país fue la potencia mundial en industrialización de soja. Hoy perdió ese liderazgo. Qué explica el retroceso y por qué la capacidad ociosa amenaza a la principal fábrica de dólares de la Argentina.
Si bien Argentina se encontró históricamente en el tercer lugar entre los productores mundiales de soja, detrás de Estados Unidos y de Brasil, siempre lideró en la industrialización de la soja que cada uno producía. Ahora, en ese ámbito tampoco se logró el primer puesto.
Desde hace 15 años, Argentina tenía la mayor capacidad instalada que sus rivales, por lo que obtenía un mejor desempeño en lo que respecta a la tarea en la que se muele a la soja para obtener de ella el aceite y harina proteica.
En ese sentido, un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó que “Argentina cayó al tercer puesto en capacidad de molienda de soja entre principales competidores, superada por Estados Unidos y Brasil”.
“En el marco de la gran expansión del cultivo de soja en Argentina desde fines de la década de 1970, es que comienza a crecer con mayor intensidad la capacidad de procesamiento de oleaginosas en el país. Sin embargo, es recién hacia fines de la década de 1990 y comienzos de los 2000 cuando el Gran Rosario se consolida como el principal impulsor de esa expansión”, informaron.
Pese al menor tamaño de Argentina, el país pudo superar a sus dos rivales en 2011. Sin embargo, en 2015, la capacidad de “crushing” se cortó en 2015 y la siempre de soja dejó de crecer. Eso derivó en que empezara a aumentar la capacidad ociosa de la industria aceitera.
“La industria local ostenta ese puesto durante quince años ininterrumpidos, aunque operando, en promedio, a un 60% de capacidad instalada. Esto último, en vistas de una oferta doméstica de soja que resultó insuficiente para cubrir el potencial de procesamiento, en un contexto de desincentivo a la producción de soja ante la excesiva carga impositiva que empieza a sufrir el complejo desde inicios de la década de los 2000”, reza una parte del documento de la bolsa.
La expansión de la industria se detuvo y se redujo marginalmente desde después de 2020, cuando se obtuvo un techo teórico con poco más de 68 millones de toneladas potenciales de procesamiento anual de soja.
En paralelo, la industria de soja de Estados Unidos crece al 4%promedio anual durante la última década, y en Bresil, al 1,9%. De esa forma, en 2024 Argentina retrocedió al segundo puesto en capacidad instalada teórica de procesamiento de soja, superado por EE.UU; y luego, en 2025, lo hizo con el país vecino.
Especialistas aseguran que otro factor fundamental en esta caída tuvo que ver con que el país no se adaptó a los nuevos sistema de juego presentes en el mundo, como sí lo hicieron sus principales competidores.
“A principios de este siglo, prácticamente no se procesaba soja con el fin de utilizar aceite para usos industriales. En Estados Unidos y Brasil, grandes países exportadores de soja y también ávidos consumidores de aceite y harina, la molienda de soja promediaba 44 y 23 millones de toneladas respectivamente. Gran parte de los productos derivados que se obtenían de ese procesamiento eran destinados a abastecer la demanda interna: en Estados Unidos en torno al 75% y en Brasil casi el 50%”, expresaron desde la Bolsa.
Según los datos oficiales, un cuarto de siglo más tarde los estadounidenses procesan más de 70 millones de toneladas de soja, un 67% más, y los brasileños más de 60 millones, un 190% más.
“Las proporciones entre las toneladas que se procesan para exportar y las que se consumen internamente prácticamente no cambiaron, lo que sí cambia es la proporción en el para qué son utilizadas. En Estados Unidos, la mitad de la molienda de soja que abastece al mercado interno se utiliza como insumo para un proceso industrial posterior (principalmente biodiésel), mientras que en Brasil la participación es aún mayor, explicando casi dos terceras partes del total”, completaron.




