Las reservas internacionales del Banco Central alcanzaron los USD 48.680 millones al cierre del 23 de julio y marcaron un nuevo máximo desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El dato muestra un crecimiento de 53,5% respecto del comienzo del período analizado y prácticamente duplica el piso registrado durante la crisis cambiaria de abril de 2025.
El gráfico refleja una trayectoria con dos etapas bien diferenciadas. La primera muestra la fuerte caída de las reservas durante los primeros meses de 2025, hasta tocar un mínimo de USD 24.220 millones el 14 de abril. Ese fue el punto más delicado para el Gobierno, en medio de la tensión cambiaria que desembocó en la modificación del esquema cambiario y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
A partir de ese momento comenzó un proceso de recuperación casi ininterrumpido. El salto inicial coincidió con el primer desembolso del FMI, identificado en el gráfico por un ingreso cercano a USD 12.500 millones, que permitió recomponer rápidamente el stock de reservas y devolver margen de maniobra al Banco Central.
Desde entonces, la tendencia fue ascendente, aunque con algunos retrocesos puntuales. El stock atravesó varias correcciones vinculadas a pagos de deuda y movimientos financieros, pero logró sostener un sendero positivo hasta alcanzar el nivel actual.
Los USD 48.680 millones superan incluso el promedio móvil de los últimos 200 días, ubicado en torno a USD 48.030 millones, y quedan apenas por debajo del máximo reciente de USD 49.540 millones registrado el 7 de julio.
Sin embargo, el dato también admite una lectura más cautelosa. El aumento de las reservas no responde exclusivamente a compras genuinas de divisas por parte del Banco Central. En buena medida fue impulsado por los desembolsos del FMI, préstamos de organismos internacionales, operaciones de financiamiento y otras fuentes extraordinarias de ingreso de dólares.
Por eso, aunque el nivel de reservas exhibe una recuperación contundente frente al piso de abril, el desafío para el Gobierno sigue siendo consolidar ese stock mediante la acumulación genuina de divisas provenientes del superávit comercial y las compras en el mercado cambiario. Ese será uno de los indicadores más observados por los inversores en la segunda mitad del año




