Desde el entorno de Martín Llaryora le bajaron el tono a la decisión de sumar a Lacunza y a Felippa a Bancor.
Si bien en los papeles se ve que el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, decidió girar su política hacia Mauricio Macri, con un reencuentro que incluyó charlas e incluso con poner a dos de sus amigos a la conducción del Banco de Córdoba (Bancor), desde el oficialismo cordobés fueron claros: lo ven al ingeniero como un armador y no como un candidato.
En las últimas horas, Llaryora dio a conocer que el ex ministro de Economía de la Nación Hernán Lacunza se sumaba al directorio de Bancor, mientras que el empresario lácteo de Manfrey, Ércole Felippa, que dirigió Fadea en el gobierno de Cambiemos, ocuparía el cargo de vicepresidente de la entidad.
La jugada fue leída como un claro guiño del oficialismo cordobés hacia el ex presidente, quien está gestando su posible “segundo tiempo” y analiza la chance de lanzar su candidatura para 2027. Sin embargo, desde el entorno del gobernador le bajaron el tono y aseguraron que solo juegan para ellos mismos.
“Nosotros tenemos como prioridad la reelección de Martín en Córdoba en el primer semestre del año que viene”, dijo a Mosca una fuente importante del oficialismo cordobés. Respecto de la incorporación de dos personas cercanas a Macri, remarcó: “No vamos a poder evitar especulaciones pero buscamos un Banco cada día más eficiente”.
Desde el entorno del gobernador explicaron que Lacunza tiene una relación personal con el presidente del banco y que es conocido de Llaryora de la época en la que Macri era diputado nacional. No hay razones políticas, sino más bien profesionales.
Agregaron también que más que una asociación política es “una señal para el establishment de Córdoba respecto del manejo de los temas económicos cuidando los recursos y el superávit”.
El oficialismo cordobés despejó cualquier tipo de acompañamiento electoral de cara a 2027 después de tener reuniones importantes con Dante Gebel y con el propio Macri. “Lo central es Martín. Vamos a analizar el año que viene el rol del peronismo cordobés en la elección nacional, lo vemos todo muy lejano”.
Si bien se cree que Llaryora se acerca al ex presidente para seguir el manual de convivencia de su mentor, Juan Schiaretti, en el gobierno cordobés dicen que a Macri “lo vemos más como un posible armador de un espacio de centro que como un candidato”.
Martín Llaryora enfrenta conflictos internos de gestión. A su vez, la situación del banco, si bien mostró una mejora en los balances del primer trimestre con utilidades netas por $9.176 millones, preocupa. Es que el índice de morosidad trepó al 8,54% y requería la toma de una decisión.
En mayo trascendió que Llaryora y Macri se reunieron en Buenos Aires de forma secreta después de años. Si bien se supo que no hubo definiciones respeto de 2027, sí coincidieron que en debería surgir una propuesta de centro fuerte.
Aún no hay precisiones si las charlas continuarán. Lo que sí se sabe es que Macri tiene prevista una visita a Córdoba para después del Mundial, con el fin de reconstruir su fuerza política en una provincia que le dio lo que necesitaba para ser presidente.
En territorio cordobés, su sector perdió el control del PRO. Oscar Agost Carreño, a quien le intervino el partido, le ganó dos veces en la Justicia y, en la interna, se alió al bullrichismo. Entonces, los dirigentes macristas no se presentaron.




