Se trata de vehículos con una alta innovación tecnológica que no requieren conductor. Ya se usan en Estados Unidos, Europa y China.
En el mundo, la figura de los camiones autónomos está creciendo a pasos agigantados y se prevé que el mercado aumente con el correr de los años, con fabricantes volcándose a la construcción de vehículos que utilizan tecnologías avanzadas con inteligencia artificial, sensores y GPS para operar sin intervención humana.
Si bien en Argentina aún no se ven este tipo de “camiones del futuro” el tamaño del mercado mundial de camiones autónomos se valoró en 42,91 mil millones de dólares en 2026 y se espera que sea de 46,58 mil millones de dólares en 2026. A su vez, la cifra podría escalar a 107,7 mil millones de dólares en 2034.
América del Norte está dominando el mercado global con una participación del 38,4% en 2025. También están invirtiendo fuerte países de la Unión Europea, como así también en China, que lo utilizan mucho para la minería.
La explicación, aunque en la previa resulte aterradora por la pérdida de puestos de trabajo, es al revés: no solo el crecimiento es impulsado por las innovaciones tecnológicas y las presiones de la industria, sino que también se da por la escasez de conductores y el aumento de las demandas de entrega.
El crecimiento es tal que ya grandes compañías como PepsiCo, una multinacional dedicada a la fabricación, comercialización y distribución de bebidas y alimentos, se convirtió en los últimos días en la primera de este tipo en desplegar a gran escala camiones completamente autónomos para abastecer supermercados y centros de distribución en Estados Unidos.
En diálogo con Mosca, el secretario de Política de Transporte e Infraestructura Vial de Camioneros, Omar Pérez, dijo que el fenómeno de los camiones autónomos “se está dando en algunas partes del mundo, pero la realidad es que Argentina no solamente es el octavo país con mayor extensión sino que también tiene topografías muy diferentes donde hoy se está llevando adelante esto”.
El dirigente intentó aclarar que aún falta tiempo para que este tipo de camiones lleguen a la Argentina y que realmente sean útiles, por lo que el tema hoy no es una preocupación. “No quita que en un futuro puedan llegar a venir en una prueba piloto. Pero, de ser así, serían inutilizables en las últimas millas”.
En ese sentido, explicó, hay complicaciones que tienen que ver con el colapso que tiene el tránsito en las grandes ciudades, como en Buenos Aires; y, en larga distancia, a nadie se le ocurriría mandar un camión a Ushuaia, que son 3.300 km”.
Para Pérez, “tendría que tener algún tipo de asistencia, no solo por un problema mecánico, sino por combustible y demás”.
“Tendríamos que pensar en la figura de gestor general de transporte. Sería la persona que se encarga de hacer todo lo periférico de la unidad: sacar la lona, bajar las puertas para poder descargar, sacar los paletizados, conectar las mangueras en los camiones ventrales de combustibles para poder descargar el combustible en las estaciones de servicio”, propuso.
“Todo tiene un tema. El camión no solo es manejar, sino que hay que hacer un montón de cosas periféricas. El crecimiento acá no va a poder ser tan rápido como pasa en otras partes del mundo”, cerró.




