En el sector se la conoce por ser parte de “El Club de la hidrovía”. Aparece como la socia local de la dragadora belga Jan De Nul que compite contra Deme. La ganadora se conocerá el próximo martes.
a familia Román apareció en el centro de la pelea por la hidrovía porque quedó expuesto que es la socia argentina de la dragadora belga Jan De Nul en la licitación que disputa contra DEME Group. El dato surgió cuando Jan De Nul presentó una impugnación formal contra DEME y allí figuró el consorcio integrado con la firma local Servimagnus.
La familia tiene una historia larga en el negocio portuario, de logística y de infraestructura vinculada al comercio exterior. El apellido Román está asociado desde hace décadas a los puertos bonaerenses, especialmente Bahía Blanca y el sistema fluvial. El clan se movió históricamente en tres grandes áreas: grúas y movimiento portuario, logística y almacenamiento, y servicios de dragado/remoción.
El patriarca más conocido del grupo fue Alfredo Román, al que en el sector llamaban “el zar de las grúas”. Construyó poder en el negocio de equipos pesados y servicios portuarios. Hoy aparece retirado, pero sigue siendo la referencia histórica del grupo familiar.
Otro de los hermanos es Ricardo Román, vinculado a la expansión logística del grupo. Ricardo fue el fundador de Loginter, empresa dedicada a almacenamiento, transporte, depósitos fiscales y servicios integrales de comercio exterior. También estuvo ligado a Servimagnus, la firma que ahora quedó como socia local de Jan De Nul en la pelea por la hidrovía.
Servimagnus es relevante porque no sólo hace trabajos de apoyo portuario. Tiene experiencia en salvamento, remoción de cascos hundidos, dragado y balizamiento, algo clave para cumplir requisitos técnicos del pliego de la hidrovía. En el sector explican que ese know-how fue uno de los motivos por los cuales Jan De Nul buscó asociarse con los Román.
La nueva generación está encabezada por Leonardo Román, hijo de Ricardo. Es quien hoy conduce buena parte de los negocios operativos y quien tejió el acuerdo con los belgas. En distintos medios del sector apareció mencionado como el articulador de la alianza con Jan De Nul.
Otro hermano de la familia es Walter Román, ligado históricamente al negocio de la construcción.
El desembarco de los Román en la hidrovía tiene además una lectura política. En el mundo empresario sorprendió que una familia argentina con tanto peso en puertos y logística apareciera como socia de Jan De Nul recién cuando se conoció la impugnación contra DEME. Hasta ese momento, oficialmente sólo se hablaba de empresas belgas compitiendo.
También hay un costado geopolítico. DEME intentó instalar que Servimagnus habría tenido vínculos previos con compañías chinas, en medio de la tensión entre Washington y Beijing por infraestructura estratégica. Jan De Nul y Servimagnus rechazaron esas acusaciones y hablaron de una “falacia mal intencionada”.
En el sector portuario, los Román son vistos como parte del llamado “club de la hidrovía”: empresarios que orbitan históricamente alrededor del negocio fluvial, los puertos y la logística exportadora. Su irrupción en la licitación refuerza la idea de que detrás de la disputa entre las dragadoras belgas también hay una pelea de socios locales y terminales argentinas por el control del principal corredor exportador del país.




