miércoles, 15 abril 2026

Peronismo en modo avión: Wado y Axel vuelan juntos al club anti-Trump de Sánchez

El kirchnerismo y el no tanto comparten escenario en España. Viajan a un megaencuentro progresista con Lula, Sheinbaum y líderes globales. Foto de unidad afuera, incógnitas adentro.

Wado de Pedro y Axel Kicillof hacen valijas y suben al mismo avión. No es un gesto menor. En un peronismo que discute puertas adentro, la postal externa busca ordenarse. Destino: España. Motivo: un encuentro internacional progresista que quiere plantarse frente al avance de la derecha global.

El evento lo organiza Pedro Sánchez. El anfitrión pretende reunir músculo político. Habrá jefes de Estado y de Gobierno, vices, autoridades europeas y más de cinco mil delegados. Un despliegue pensado para mostrar volumen y agenda.

La lista de invitados es larga. Estarán Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum. También líderes de Colombia, Uruguay, Lituania, Sudáfrica y Barbados. Se suman funcionarios de la Unión Europea y vices de países como Reino Unido y Alemania. El mensaje es global.

El marco político es explícito. El encuentro busca contrastar con “el crecimiento de las fuerzas políticas autoritarias y de extrema derecha”. Y, en particular, con el liderazgo que encarna Donald Trump. Es un foro para ordenar discurso y foto.

En ese tablero, el peronismo viaja en dos carriles que esta vez se tocan. El sector alineado con CFK, con Wado de Pedro como referencia, y el espacio que no responde orgánicamente, con Kicillof como figura. Afuera, unidad. Adentro, la discusión sigue abierta.

No es sólo diplomacia. También hay cálculo doméstico. “Sirve para mostrarse juntos sin tener que acordar nada acá”, deslizó en off un dirigente que conoce la cocina. La frase resume la apuesta: construir una narrativa de cohesión en el exterior.

España vuelve a jugar un rol de anfitrión ordenado. En medio de tensiones internacionales, el gobierno de Sánchez busca pararse como conducción antibélica. En particular, frente a la escalada en Irán, donde Madrid se posicionó como una de las voces críticas dentro de Europa.

Ese perfil no es casual. Sánchez llega de su cuarto viaje a China. Un dato que en la diplomacia pesa. Muestra una agenda propia y un intento de equilibrio en un mundo fragmentado. Europa, Estados Unidos y Asia en una misma hoja de ruta.

En ese contexto, el encuentro en España intenta ser algo más que un congreso. Busca fijar posiciones. Construir una agenda progresista que dialogue con el conflicto global y con la economía. Un contrapunto al clima político que hoy domina en varias potencias.

Para Wado y Axel, la foto suma. Los ubica en una mesa grande. Los conecta con liderazgos regionales y europeos. Y les da volumen en un momento donde el peronismo todavía busca su tono tras la derrota.

Pero la pregunta queda abierta. ¿Es sólo una postal o el inicio de algo más ordenado? Por ahora, es un viaje compartido. En política argentina, eso ya es noticia.

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