jueves, 8 octubre 2026

Alimentos enfrían la inflación y le disputan el pulso al barril

LCG detectó una baja de 0,6% en la última semana de marzo. Es la segunda caída del mes y compensa los aumentos de la primera quincena, en un contexto de presión internacional por el petróleo.

La inflación encontró un respiro donde menos se esperaba. En la góndola.

Mientras el precio internacional del petróleo vuelve a meter presión y amenaza con recalentar expectativas, un dato empezó a circular con entusiasmo en la Casa Rosada. Los alimentos, el termómetro más sensible del bolsillo, dieron marcha atrás.

Según el último relevamiento de la consultora LCG, en la cuarta semana de marzo los precios de alimentos y bebidas retrocedieron 0,6%. No es un dato aislado. Se suma a la baja del 0,2% registrada la semana previa. Es la segunda caída en el mes.

El dato tiene doble lectura. Por un lado, corta la inercia de aumentos que había dominado la primera quincena, con subas semanales por encima del 1%. Por otro, introduce una señal clave en la disputa por la inflación de marzo: el capítulo alimentos, que suele empujar el índice, esta vez podría jugar a favor.

En el Gobierno lo leen como una confirmación de que el ancla monetaria empieza a filtrar en los precios. Menos pesos, menos presión. Esa es la lógica oficial. Y cualquier dato que refuerce ese relato se amplifica.

Pero el contexto no ayuda. El barril de petróleo volvió a tomar temperatura en medio de la tensión internacional. Y cada movimiento del crudo tiene traducción local. Más temprano que tarde, impacta en combustibles, logística y costos. Es una ola que tarda, pero llega.

Ahí se juega la tensión de fondo. Mientras los alimentos muestran una desaceleración, los precios regulados y los costos energéticos empujan en sentido contrario. Es una pulseada abierta.

La pregunta es cuánto pesa cada fuerza.

Por ahora, la baja en alimentos funciona como un contrapeso inesperado. Como si, en medio de un tablero que se recalienta por afuera, la góndola ofreciera una pausa. Una tregua breve, pero políticamente valiosa.

En economía, las tendencias no se definen en una semana. Pero sí pueden empezar ahí. Y en marzo, al menos por ahora, la historia se volvió un poco menos lineal.

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