El presidente del Banco Nación compartió los partidos de cuartos y semifinales de la Selección con el histórico operador judicial del macrismo. La relación revela un puente político que conecta al karinismo con sectores del PRO y el peronismo de la Ciudad.
El presidente del Banco Nación, Darío Wasserman, viajó al Mundial junto a Daniel Angelici para presenciar los partidos de cuartos de final y semifinales de la Selección argentina, según pudo confirmar Mosca.
El dato excede la pasión por el fútbol. Wasserman y Angelici expresan dos espacios que mantienen una dura pelea pública por el control de la Ciudad, pero que por debajo conservan puentes políticos, judiciales y empresariales.
Wasserman preside desde diciembre el banco público más importante del país. El Gobierno oficializó su designación mediante el decreto 903/2025, después de que se desempeñara como vicepresidente de la entidad desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
Además, es el marido de Pilar Ramírez, la jefa del bloque libertario en la Legislatura porteña y principal referente de Karina Milei en la Ciudad. Ramírez conduce el armado más cerrado del karinismo en territorio porteño. En el peronismo la describen con ironía como “el kirchnerismo auténtico” de La Libertad Avanza, por sus antecedentes y por la incorporación de dirigentes que pasaron por estructuras del PJ.
Angelici aporta la otra pata de esa sociedad. El expresidente de Boca conserva terminales importantes en el PRO y una extensa red de influencia en el Poder Judicial. Durante años fue señalado como el operador judicial más poderoso del macrismo, con llegada al Consejo de la Magistratura, jueces, fiscales y funcionarios de los tribunales porteños y federales.
Pero el rol de Angelici no se limita a la Justicia. En la Ciudad funciona como uno de los principales negociadores entre el PRO y sectores del kirchnerismo. Esa capacidad de sentarse de los dos lados de la mesa le permitió conservar poder aun después de la salida de Mauricio Macri de la Casa Rosada y de su desplazamiento de la conducción de Boca.
El viaje compartido con Wasserman expone ahora un nuevo canal. Por un lado, aparece uno de los hombres con mayor influencia en el dispositivo político y financiero de Karina Milei. Por el otro, el dirigente que durante años administró los vínculos judiciales del PRO y mantuvo abiertos los puentes con el peronismo porteño.
La sociedad adquiere especial importancia en medio de la disputa por el futuro político de la Ciudad. Karina busca construir un espacio propio que desplace al macrismo, mientras el PRO intenta conservar sus posiciones en la Legislatura, la Justicia porteña y los organismos de control.
Angelici aparece en ese escenario como una bisagra. No representa únicamente al PRO ni actúa como un enviado formal de Macri. Su poder se apoya en una red transversal, tejida durante años entre la política, los tribunales, el juego y el fútbol. Wasserman, en cambio, expresa el ascenso del nuevo círculo libertario que se quedó con espacios centrales del Estado.
El viaje de Santiago Viola, viceministro de Justicia y apoderado de La Libertad Avanza, quedó bajo la lupa porque ocurrió en medio de la recomendación oficial de evitar desplazamientos al exterior. Viola también estuvo en el partido de cuartos de final contra Suiza.
Sin embargo, en el caso de Wasserman el dato político no pasa por la polémica sobre las licencias ni por la presencia de funcionarios en el Mundial. Lo relevante es su acompañante. La postal del presidente del Nación junto a Angelici muestra que, detrás de la guerra entre libertarios y macristas, algunas sociedades siguen jugando su propio partido.




