Guerra feroz entre empresarios, funcionarios libertarios y operadores políticos. El audio que revela aprietes y amenazas ligado al control de la terminal más estratégica del sur argentino.
La pelea por el puerto de Ushuaia acaba de entrar en una fase mucho más turbia. A la intervención impulsada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), las denuncias cruzadas y la disputa empresarial entre sectores ligados al empresario Nicolás “Nicky” Caputo, por un lado, y el jerarca sindical José “Turco” Elías, ahora se le sumó un ingrediente explosivo: la circulación de un audio que, según distintas fuentes políticas y empresarias, registraría un presunto apriete vinculado al control del puerto.
El material empezó a moverse en grupos de WhatsApp políticos y empresariales de Tierra del Fuego durante las últimas horas. La versión que circula es todavía más cinematográfica que el propio audio: aseguran que originalmente existía un video sobre la situación, pero que la persona que lo tenía no quiso entregarlo. Entonces alguien, con el teléfono guardado en el bolsillo, grabó solamente el audio de esa escena.
El caso ya venía caliente desde la intervención del puerto de Ushuaia, una decisión que oficialmente se justificó por supuestas irregularidades administrativas y operativas, pero que en la provincia todos leen como una guerra de negocios disfrazada de saneamiento institucional.
Detrás de la intervención aparece una pelea feroz por una caja estratégica. El puerto de Ushuaia dejó de ser solamente una terminal austral para convertirse en un punto clave para cruceros, logística antártica y negocios vinculados a la expansión geopolítica sobre el Atlántico Sur. Ahí es donde se cruzan intereses empresariales, políticos y libertarios.
Según reconstruyó Mosca, la disputa enfrenta al grupo del “Turco” Elías con sectores vinculados a Nicky Caputo, primo del ministro Luis Caputo y operador histórico del macrismo empresarial. La intervención de la ANPyN quedó en el medio de esa guerra como una suerte de ariete estatal para reconfigurar poder dentro del puerto.
En Tierra del Fuego describen el clima como una mezcla de thriller político y asamblea sindical permanente. Funcionarios nacionales, empresarios locales, operadores libertarios y gremios portuarios conviven en un ecosistema donde todos sospechan de todos y donde cada movimiento administrativo se interpreta como una señal de alineamiento. El audio profundizó todavía más ese clima paranoico.
En el video que empezó a circular en redes y grupos políticos aparece una recreación brutal de la situación: una oficina intervenida, trabajadores arrinconados y un personaje gritando bajo el título “El audio del apriete”. En el fondo hay un pizarrón con frases como “intervención del puerto de Ushuaia: un desastre anunciado” y menciones directas a la ANPyN y La Libertad Avanza.
La pieza tiene estética de propaganda sindical de los noventa mezclada con meme libertario de Telegram. Pero en la provincia nadie se ríe demasiado.
El problema para el Gobierno es que la situación amenaza con transformarse en otro conflicto incómodo alrededor de las privatizaciones, concesiones y reordenamientos de cajas estratégicas. Porque el puerto no es solamente infraestructura: es control territorial, comercio, turismo y negocios multimillonarios ligados a la Antártida. Y también poder político.
En la provincia aseguran que la interna ya salpicó al senador libertario Agustín Coto, cuyo rostro aparece incluso en la portada del video viralizado. Cerca del dirigente niegan cualquier vínculo con maniobras extorsivas y hablan de una operación para embarrar el proceso de intervención.
Mientras tanto, la ANPyN quedó atrapada en una tormenta perfecta. El organismo fue creado para centralizar el control portuario y de la vía navegable, pero en Ushuaia terminó funcionando como un actor político más dentro de una guerra empresaria.
La escena tiene algo profundamente argentino. Un puerto austral estratégico para la proyección hacia la Antártida convertido en campo de batalla entre empresarios, libertarios, operadores y audios clandestinos grabados desde un bolsillo. Como si House of Cards hubiese sido escrita por un delegado marítimo después de tres cafés y una reunión de consorcio.




