El edificio gubernamental sufre la falta de mantenimiento y muestra serios signos de deterioro.
La Casa Rosada comienza a mostrar signos fuertes de falta de mantenimiento con paredes descascaradas, caída de mampostería, cables a la vista sin cubrir y con ascensores que suelen dar algún susto de vez en cuando.
En la última semana, se colocó un cartel que decía “Peligro, no pasar” en el pasillo que está camino al despacho del subsecretario de gestión institucional, Eduardo “Lule” Menem. El mismo buscaba frenar el paso de quienes pasaban por allí por la caída de mampostería desde el techo: había un moderado riesgo de accidentes.
Los inconvenientes que presenta la Casa Rosada, inaugurada en 1898, no se deben a una falta de mantenimiento del gobierno de Javier Milei, sino que es una falla que tuvieron cada una de las gestiones que pasaron años atrás.

Estos sectores que presentan falta de mantenimiento no están en todos lados, ya que se suele trabajar seguido en la planta baja, con el salón de los Bustos, el patio de las Palmeras y el camino que está camino al despacho presidencial. Las obras se repiten también sobre las escaleras que van hacia el área presidencial.
Desde La Nación compartieron las imágenes de cómo el edificio gubernamental se cae a pedazos. Además, señalaron que desde el sector de mantenimiento aseguran que es imposible revertir en poco más de dos años el deterioro que lleva décadas.

Cuando asumió, la gestión libertaria mostró en un video de un minuto y medio el lamentable estado de la Casa Rosada. A su vez, en diciembre de 2021, el gobierno de Alberto Fernández indicó que había invertido $379 millones para la renovación de instalaciones eléctricas, la recuperación de oficinas, la colocación de nuevos ascensores y cafeterías que había iniciado Mauricio Macri.




