sábado, 14 febrero 2026

YPF adjudicó 15 pozos convencionales

Las petroleras ganadoras son Petróleos Sudamericanos, PCR, PECOM, Bentia Energy e Ingeniería Sima y Velitec.

YPF comunicó esta tarde la firma de 6 acuerdos para la entrega de la explotación de 15 pozos convencionales ubicados en las provincias de Rio Negro, Neuquén, Mendoza y Chubut y apuesta a Vaca Muerta como el gran desafío.

Bajo la dirección de Horacio Marín, la empresa de bandera decidió descartar la vieja forma de extraer petróleo y quedarse sólo con el shale oil y la explotación no convencional para concentrar allí sus esfuerzos e inversiones.

Las empresas que resultaron favorecidas por esta decisión de YPF y que controlarán la explotación de 15 áreas convencionales (en caso de que las provincias lo aprueben) son: Petróleos Sudamericanos, PCR, PECOM, Bentia Energy e Ingeniería Sima y Velitec.

El comunicado de la empresa

Luego de finalizado el proceso de “due dilligence”, y en los plazos establecidos, YPF S.A. (“YPF”) anuncia la firma de los primeros seis acuerdos para la venta de 15 áreas convencionales agrupadas en 6 clústeres en las provincias de Rio Negro, Neuquén, Mendoza y Chubut.

En ese marco, YPF firmó hoy la cesión del clúster Mendoza Norte con la empresa Petróleos Sudamericanos y las dos áreas de Llancanelo con la firma PCR. También, se avanzó con la cesión a la operadora Velitec del área Señal Picada/Punta Barda ubicada en las provincias de Río Negro y Neuquén.

En la provincia de Chubut, la compañía PECOM continuará con el desarrollo de las áreas Escalante – El Trébol y Campamento Central – Cañadón Perdido. En tanto, se acordó con las operadoras Bentia Energy e Ingeniería Sima, la cesión de las cuatro áreas que comprenden el clúster de Neuquén Norte.

Como es habitual para estas operaciones, las mencionadas cesiones se encuentran sujetas al cumplimiento de condiciones comerciales y regulatorias. Es por ello que, tras las firma de estos primeros acuerdos, YPF elevará los mismos a cada uno de los gobiernos provinciales quienes deberán validar el proceso de cesión definitivo de las áreas.

Se espera que, en las próximas horas, avancen las negociaciones por los bloques convencionales que aún continúan a la venta y forman parte del proyecto “Andes”.

Este proceso se inició en febrero de este año con el objetivo de optimizar el portfolio de áreas del Upstream convencional con la premisa de buscar la eficiencia del capital de inversión de YPF, permitiendo a la empresa continuar desarrollando las áreas no convencionales que aportan mayor rentabilidad por dólar invertido.

A lo largo del proceso, que llevó adelante el Banco Santander, se recibieron más de 60 ofertas de unas 30 compañías nacionales e internacionales lo que demuestra el interés de la propuesta

Se denomina “yacimientos maduros” a aquellos que ya pasaron su pico “óptimo” de producción. Las buenas prácticas de la industria petrolera establecen que para las compañías grandes como YPF no es eficiente ni rentable seguir produciendo en este tipo de áreas. Por ende, esos yacimientos deben ser operados por PyMES u operadoras más pequeñas que puedan darle continuidad a la actividad.

Compartir

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Te puede interesar
TAMBIÉN

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa política del gobierno

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado. Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar. En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar. La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes. En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio. El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan. En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico. La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles. En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.

Radicales en modo doble discurso: rechazo mediático, voto afirmativo en el recinto

El bloque radical había marcado diferencias con la eliminación del régimen vinculado al estatuto del periodista, pero en el recinto acompañó el proyecto. El giro dejó expuesta la tensión entre el discurso público y la estrategia parlamentaria.

Amor, poder y rumores: el romance que agitó los pasillos del Congreso

Chats, reproches y puertas que se cierran. El vínculo entre Nicolás Massot y Fernanda Ávila salió del ámbito privado y se transformó en un relato que recorre despachos y cafeterías del Congreso, donde la política y la vida íntima rara vez avanzan por caminos separados.