El torneo organizado por el PJ formoseño terminó con despliegue de fondos estatales, propaganda oficialista y denuncias de represión a la familia de un niño que murió atropellado que exigía justicia.
La última edición del Torneo Femenino “Copa Gildo Insfrán”, celebrada el pasado viernes 30 de octubre en el estadio Carlos Ismael Strong de Pirané, dejó varios hechos polémicos. El evento, que ya generaba controversia por ser organizado con fondos del PJ, sumó nuevos condimentos al escándalo: hubo propaganda política para el peronismo y denuncias de represión.
En la final del torneo estuvo presente el gobernador de Formosa junto con integrantes de su Gabinete, legisladores, intendentes y dirigentes del Partido Justicialista. Si bien se intentaba demostrar los logros del “Modelo Formoseño”, hubo premiaciones, discursos y un gran despliegue organizativo, el cierre quedó manchado por una denuncia.
Mientras el oficialismo estaba festejando una competencia que llevaba el nombre de Gildo Insfrán, familiares de Mateo, el niño de seis años que murió tras ser atropellado en Colonia Casco Cué, pidieron justicia por el menor y denunciaron que fueron reprimidos cuando intentaron mostrar su protesta.
La familia del niño fallecido cuestionó que se haya liberado de forma veloz al conductor involucrado por parte del juez Cañete, que ya ha recibido críticas por otras resoluciones del pasado.
El abogado de la familia, Pablo Cuesta, denunció que el conductor manejaba a una gran velocidad, además de estar alcoholizado. De acuerdo a la información brindada por Peensa Libre Formosa, los vecinos ya habían advertido que el joven circulaba de forma peligrosa en ocasiones previas.
Otro de los aspectos denunciados es que el motociclista intentó escapar tras atropellar al nene y tuvo que ser retenidos por los pobladores hasta que llegaran los efectivos policiales.
Por todos estos motivos, el letrado planteó que se evalúa si la Justicia considera pertinente investigar el caso bajo una carátula de homicidio con dolo eventual en lugar de un homicidio culposo.
Con carteles, los protestantes querían hacer visible su reclamo ante las autoridades provinciales en la Copa Gildo Insfrán. Sin embargo, los presentes denunciaron que la respuesta que tuvieron fue una sola: los reprimieron para que no muestren esos mensajes.
“Había no sé cuántos policías tapándonos, pusieron las patrullas y después el Gobernador ni siquiera pasó, ni miró”, dijo Rodrigo Romero, padre de la víctima en una nota con el medio local La Mañana.

El torneo, que contó con 136 equipos y más de 2.600 jugadoras de distintas localidades de la provincia, había despertado controversia antes de su realización. Es que en la previa y durante la competencia, se utilizaron símbolos partidarios, la promoción de la figura del gobernador y la participación de organismos estatales en una actividad que fue organizada formalmente por el Partido Justicialista formoseño.
Por otro lado, también se informó que el estadio donde se llevó a cabo la final estrenó un nuevo sistema de iluminación realizado con fondos provinciales. Mario Romay, el secretario de Deportes, remarcó que hubo trabajos de acondicionamiento de sistemas lumínicos en las canchas en las que se celebró el torneo.
De esta forma, hubo quejas de parte de los vecinos que estaban en contra de la competencia por usarse aportes estatales para la infraestructura deportiva, la organización vinculada al torneo, pero, sobre todo, a la propaganda partidaria que también fue financiada con recursos públicos.
De momento, no se sabe cuánto dinero se usó y puntualmente a qué variables se destinó cada una de las partidas.
Insfrán lleva más de tres décadas al frente de la provincia. Con la decisión controvertida de poner su nombre al torneo, volvió a convertirse en la figura central de un evento que juntó a miles de deportistas.







