miércoles, 4 noviembre 2026

Todo gobierno tiene su 125

El Gobierno mandó una ley de 240 artículos que incluía en el artìculo 125 un impuesto a la renta financiera y desató una rebelión libertaria. Anunció que retiraría el artículo, pero el kirchnerismo advirtió que el Reglamento de Diputados no lo permite. Ahora Milei quiere retirar toda la ley y el kirchnerismo busca votarla. El fantasma de la 125 vuelve, pero con los protagonistas cambiados.

Todo gobierno tiene su 125. En 2008, el kirchnerismo sufrió un quiebre político con la resolución que establecía retenciones móviles al campo. Dieciocho años después, Javier Milei quedó atrapado en otro 125. Esta vez, el artículo del Reglamento de la Cámara de Diputados que le impide retirar unilateralmente un proyecto de ley que su propio gobierno envió al Congreso.

La historia tiene todos los ingredientes de una comedia política. El Gobierno mandó una ley gigantesca, de 240 artículos, que incluía un impuesto del 15% sobre las ganancias de determinadas operaciones con Cedears. La medida desató una rebelión entre los inversores libertarios, que salieron a denunciar que Milei estaba haciendo exactamente lo contrario de lo que había prometido.

La furia se extendió por las redes sociales. Los traders que militan el programa económico de Luis Caputo descubrieron que el Gobierno que prometió eliminar impuestos pretendía gravar sus ganancias financieras. Las bases digitales libertarias, habitualmente disciplinadas, se levantaron contra el proyecto oficial.

El Gobierno acusó el golpe y anunció que retiraría el artículo. Felipe Núñez, director del BICE y hombre cercano a Caputo, explicó que la disposición había quedado de un borrador viejo. El argumento tenía una dificultad: el supuesto borrador había atravesado todo el circuito administrativo hasta convertirse en un proyecto enviado formalmente al Congreso.

Pero cuando el oficialismo creyó que podía apagar el incendio eliminando el impuesto, apareció el kirchnerismo con una sorpresa reglamentaria. El artículo 125 de la Cámara de Diputados establece que el autor de un proyecto no puede retirarlo ni modificarlo unilateralmente. Necesita una resolución de la Cámara.

El kirchnerismo advirtió que el Gobierno no podía sacar el artículo como quien borra una publicación de las redes sociales. Y el oficialismo, que había prometido retirar solamente el impuesto, terminó anunciando que retiraría toda la ley.

La solución tampoco resulta tan sencilla. El mismo artículo 125 establece que el retiro de un proyecto requiere una decisión de la Cámara. Es decir, el Gobierno puede pedir que se retire la iniciativa completa, pero no tiene facultades para hacerla desaparecer por su cuenta.

Entonces llegó el último giro. El kirchnerismo, que había advertido sobre la imposibilidad de retirar unilateralmente el artículo, ahora quiere avanzar con el tratamiento del impuesto a la renta financiera que redactó el propio Milei.

La jugada tiene una carga política particular. El oficialismo se encuentra en un momento de fuerte desgaste, atravesado por las dificultades económicas, la presión cambiaria y las críticas que recibe desde su propio universo liberal. En ese contexto, una rebelión contra un impuesto incluido en una ley oficial adquirió una dimensión que excede largamente la discusión tributaria.

Y fue esa sensación de deterioro político la que reavivó el recuerdo de la Resolución 125. Aquella disputa, que comenzó como una discusión sobre las retenciones agropecuarias, terminó convertida en una crisis que fracturó la coalición oficialista, movilizó a sectores sociales y dejó al kirchnerismo ante una derrota parlamentaria histórica.

La comparación no supone que ambos conflictos tengan la misma magnitud. La 125 de 2008 involucró una confrontación nacional con las entidades agropecuarias y culminó con el voto negativo de Julio Cobos en el Senado. La de Milei, por ahora, es una controversia tributaria y reglamentaria que expuso tensiones dentro de su propia base política.

Pero el paralelismo tiene una ironía difícil de superar. El kirchnerismo encontró en el artículo 125 del Reglamento de Diputados una herramienta para impedir que Milei retire el impuesto que su propio gobierno redactó.

El oficialismo deberá conseguir que la Cámara autorice el retiro del proyecto o enfrentar su tratamiento parlamentario. El kirchnerismo, por su parte, necesitará reunir una mayoría si pretende convertirlo en ley.

La 125 de Cristina buscaba cobrar retenciones y terminó en una derrota política. La 125 de Milei puede terminar con el kirchnerismo defendiendo un impuesto libertario que los propios libertarios quieren eliminar.

En 2008, el kirchnerismo peleó hasta el final para sostener su 125. En 2026, Milei pelea para sacarse de encima la suya.

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