La diputada endurece su confrontación con el Gobierno y busca ocupar el espacio que deja un peronismo fragmentado. Con una imagen en ascenso, prepara una estrategia federal para ampliar su proyección política
La diputada Myriam Bregman aprovecha el mal momento que atraviesa el gobierno de Javier Milei, sumado a los embates internos de Patricia Bullrich, y la desorganización que tiene el peronismo que aún no logra la unidad, para que su discurso sea todavía más incisivo mientras que despliega una estrategia electoral.
Bregman es, a día de hoy, la que más enfrenta en redes a Milei dentro del arco político. Su confrontación continua, sumada a su lucha por los trabajadores, la ubican dentro de las dirigentes con mejor imagen, de acuerdo a varias encuestas.
Por caso, la de D’Alessio IROL y Berensztein midió a 19 políticas en octubre e informó que Bregman cuenta con un 39% de imagen positiva y 57 puntos porcentuales de negativa. Solo la superan Guillermo Francos y Bullrich.
A su vez, la encuesta de Synopsis evaluó a 10 políticos top con 1.259 encuestados a nivel país, con +/- 2,8% de desvío estadístico. En este caso, el podio lo encabeza Bregma (+ 43% y -55%) y la siguen Patricia Bullrich (+41 % y -59%) y Cristina Kirchner (+39% y -60%).
Viendo este escenario, en la política ya no la miran como si nada a Bregman. Mucho menos cuando ella aceptó el desafío y no puso el pie en el freno ni mucho menos. “La Rusa” va contra Milei, contra el peronismo y contra todo aquel que vaya en contra de sus ideales.
Ya son varias las intervenciones en la Cámara de Diputados como en redes sociales en las que Bregman reluce su estilo combativo.
En el recinto, el pasado 21 de octubre, apuntó contra el exministro Luis Petri cuando dio un discurso acerca de “los problemas que atraviesa Europa”. Además, el legislador dijo que “está en peligro y bajo ataque. Y además, se desarmó espiritual y moralmente. Occidente está en peligro porque abandonó las ideas que lo hicieron grande. Y en frente, tiene un enemigo que es despiadado, que es el islamismo radical”.
Ante esto, la referente de izquierda le gritó “racismo” e “islamofóbico”. Y no se guardó nada contra el presidente de la Cámara, Martín Menem, quien buscaba apaciguar el clima: “¡Lo van a venir a buscar a usted!”
“Lo que vemos en Europa son los aires del Mayo francés. Y van a hacer callar a todos. Los estudiantes tomaron las calles”, expresó. “Los estudiantes en Argentina deberían hacer como en Francia”, agregó respecto a lo que sucede en Argentina con el incumplimiento de la ley de Financiamiento Universitario.
A su vez, también convocó a marchar a mediados de mes contra el gobierno nacional y reclamó que la CGT y la CTA lleven a cabo un paro general con el fin de generar presión en la calle y que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario y rechazar el DNU 70/23.
No solo habla por los sucesos nacionales, también da su visión acerca de la política internacional. Es que opinó acerca de la denuncia de María Corina Machado a Estados Unidos porque la dejaron afuera de todas las negociaciones con su país. “Porque los trapos de piso se descartan”, lanzó Bregman.
Unos días atrás, Mosca compartió una investigación académica elaborada por Elliot Motte, especialista de la Universitat Pompeu Fabra, bajo el título Insult Politics in the Age of Social Media (La política del insulto en la era de las redes sociales), que mostraba cómo la descalificación generar más interacciones y suma votos entre los seguidores más afines.
Si bien el ejemplo estuvo enfocado en Javier Milei con su catarata de insultos, bien puede servir también para explicar el caso de Bregman, quien en redes sociales no se mide en cuanto al tono de sus palabras.
A Mauricio Macri lo trató de “delincuente”, a Jorge, el jefe de gobierno porteño, de “brutazo”, y a Paula Oliveto de “facha con chofer y privilegios”.
El que se llevó la peor cuota es Milei. Una de sus últimas intervenciones se dio en el marco de las críticas por su viaje a España: “Nadie lo quiso atender. Está jugando a la mancha venenosa. Tengan cuidado, porque primero te dan todos el golpecito en la espalda, pero cuando se ven las consecuencias del plan económico que se está produciendo en Argentina, ni sus amigos de ultraderecha lo quieren recibir”.
Más allá de las marchas que encabeza en la Ciudad, Bregman empieza a ponerse cada vez más federal. Un ejemplo de ello fue a finales de septiembre cuando visitó a Rosario en el Club Sportivo América. Otra más reciente fue el evento que lideró junto con Nicolás del Caño en Mendoza en Club Pacífico.
Mientras en el peronismo hay distintos dirigentes que intentan integrarla, la diputada de izquierda se resiste: “Yo no puedo estar en un espacio con Cúneo, antisemita y misógino, porque es una elección política sumar eso, o con quien elige a Moreno, lo más sepia de lo sepia. Cuando hay olor a rancio, hay olor a rancio”.







