martes, 17 febrero 2026

Motesco y Capuleto en Misiones: Crisis política por el casamiento de Pedro Puerta y Karen Fiege

Desde el Frente Renovador de la Concordia, espacio donde pertenece Fiege, le pidieron la renuncia a la legisladora por casarse con alguien de otro bloque

Los diputados provinciales Pedro Puerta, del Partido Activar, y Karen Fiege, del Frente Renovador de la Concordia, confirmaron que se casarán en abril. Lo curioso de esta relación que es que ambos funcionarios provienen de mundos políticos opuestos.

Pedro es hijo de Ramón Puerta, ex mandatario misionero que ocupó transitoriamente la presidencia de la Nación en medio de la crisis del 2001. Mientras que Karen pertenece a la nueva generación del Frente Renovador y fue forjada por Carlos Rovira, otro hombre fuerte dentro de Misiones.

Lo cierto es que Puerta padre y Rovira se los conoce por haber sido enemigos íntimos, ya que entre ellos hubo acusaciones y traiciones a nivel político. De hecho, desde el Frente Renovador no reaccionaron nada bien a esta noticia y le pidieron la renuncia a Fiege, algo que la diputada misionera acató y cuya su salida será tratada por la Legislatura misionera.

El bloque renovador busca que ese lugar lo ocupe Nancy Umfurer, una dirigente rural con bastante experiencia en el sector y que tuvo un paso por el área de Mujeres de la Ruralidad del Gobierno Provincial.

 Desde la oposición discrepan de esta postura y consideran que el artículo 84º de la Constitución misionera impide el reemplazo si la vacante se produce en el último año de mandato. Este argumento es contrario al que tenían con la expulsión de Germán Kiczka, compañero de bancada de Puerta. En ese momento habían pedido que el radical Javier Mela ocupe el asiento que había dejado vacante el legislador provincial acusado de pedofilia.

La fiesta de casamiento se realizará en un hotel de 5 estrellas de la ciudad de Puerto Iguazú y contará con la presencia de cuatro ex presidentes. Uno de ellos será el padre del novio, mientras que los otros serán Mauricio Macri, Adolfo Rodríguez Saa y Eduardo Duhalde. El primero mantiene un vínculo de amistad y de negocios con Ramón Puerta, al punto tal que es padrino de Pedro.

Compartir

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Te puede interesar
TAMBIÉN

El servicio de limpieza de Salto Grande y la trama que conecta a Reidel, el PRO y una empresa que se repite

La misma estructura empresaria señalada en la polémica por contrataciones en Nucleoeléctrica aparece como proveedora en la represa binacional. Detrás del servicio de limpieza, una red de sociedades, vínculos políticos y contratos que vuelven a cruzar energía, negocios y poder

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa política del gobierno

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado. Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar. En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar. La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes. En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio. El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan. En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico. La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles. En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.

Radicales en modo doble discurso: rechazo mediático, voto afirmativo en el recinto

El bloque radical había marcado diferencias con la eliminación del régimen vinculado al estatuto del periodista, pero en el recinto acompañó el proyecto. El giro dejó expuesta la tensión entre el discurso público y la estrategia parlamentaria.