Metrotel fue elegida para recibir los usuarios que Telecom debe entregar para que el Gobierno termine de aprobar la compra de Telefónica. Su CEO, Sebastián Bardengo, fue presidente de Cablevisión, director de Grupo Clarín e integró el directorio de Telecom.
Telecom propuso una salida singular para cumplir con la desinversión que le impuso el Gobierno por la compra de Telefónica: transferir seis millones de clientes móviles a Metrotel, una empresa que conduce Sebastián Bardengo, ex presidente de Cablevisión Holding y ex director de Grupo Clarín. El ejecutivo también pasó cinco años por el directorio y el Comité Ejecutivo de la propia Telecom.
La propuesta fue revelada por La Nación. Telecom presentó a Metrotel como posible adquirente de los clientes de telefonía móvil y de una parte de los usuarios de banda ancha fija que deberá entregar para reducir la concentración que provocó la absorción de Telefónica. El Enacom deberá emitir su opinión y luego la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) analizará al comprador. La operación, por lo tanto, todavía no está aprobada.
La elección tiene un detalle que agrega ruido al remedio diseñado por Defensa de la Competencia. Bardengo no es un extraño para el universo empresario que controla Telecom. Documentos de la propia Cablevisión Holding confirman que llegó a presidir la compañía. En una presentación de abril de 2021 ante la Anses, por ejemplo, el ejecutivo firma directamente en su carácter de “Presidente de Cablevisión Holding”. En junio de 2022 todavía encabezaba las reuniones de su directorio.
Su relación con Clarín venía de antes. El prospecto con el que Cablevisión Holding salió al mercado en 2017 señala que Bardengo se desempeñaba desde 2008 como Director Ejecutivo de Desarrollo de Nuevos Negocios de Grupo Clarín y que integraba el directorio del grupo y de varias de sus subsidiarias. También era miembro del directorio de Cablevisión y de Nextel Argentina.
Bardengo quedó así durante años en el corazón de la estrategia de telecomunicaciones de Clarín. Cablevisión Holding nació precisamente de la escisión de Grupo Clarín y actualmente posee el 39,08% de Telecom Argentina. La propia compañía explica que su negocio está concentrado en las telecomunicaciones y que su participación en Telecom surgió de la fusión entre esa empresa y Cablevisión.
Después de aquella fusión, Bardengo también se sentó en Telecom. Una presentación de la telefónica ante la SEC estadounidense registra que desde enero de 2018 fue miembro de su directorio y de su Comité Ejecutivo. El mismo documento lo identifica como presidente del directorio de Cablevisión Holding y ex integrante del directorio de Grupo Clarín. Es importante la precisión: Bardengo no fue CEO de Telecom, sino director y miembro de su Comité Ejecutivo.
En enero de 2023 cambió de vereda y asumió como CEO y presidente de Metrotel. La propia presentación de su llegada a la compañía destacó que había ocupado posiciones de liderazgo en Cablevisión Holding y Grupo Clarín y que, inmediatamente antes de incorporarse, había pasado cinco años en el directorio y Comité Ejecutivo de Telecom.
Metrotel pertenece desde 2017 a los fondos Riverwood Capital Partners y Blackstone Tactical Opportunities Advisors, que pagaron USD 190 millones a Sociedad Comercial del Plata por el 100% de la empresa. Su negocio está concentrado en fibra óptica, telefonía IP, infraestructura de nube, centros de datos, ciberseguridad y servicios para empresas, pymes y otros operadores.
Ese perfil abre otra pregunta para Defensa de la Competencia. Metrotel no es actualmente un operador masivo comparable con Personal, Movistar o Claro. De concretarse la transferencia, deberá pasar de un negocio fundamentalmente corporativo y mayorista a administrar millones de consumidores individuales. El salto no es menor: además de las seis millones de líneas móviles, podría recibir parte de los clientes de Internet fijo que Telecom está obligada a desprender.
La desinversión es la principal condición que impuso la ANC para permitir la compra de Telefónica. Telecom deberá transferir seis millones de clientes móviles: cuatro millones del AMBA y dos millones del resto del país. Claro quedó expresamente impedida de adquirirlos. También deberá desprenderse de usuarios de banda ancha fija en las localidades donde la compañía resultante de la fusión supere el 50% del mercado minorista. El proceso puede extenderse hasta dos años.
Telecom consideró “excesivas” las medidas impuestas por el Gobierno, pero decidió no recurrirlas judicialmente. Primero aceptó que Together Business Consulting actuara como agente encargado de monitorear la desinversión y ahora avanzó con la propuesta de Metrotel como posible comprador.
No hay elementos públicos que permitan sostener que el pasado de Bardengo en Clarín, Cablevisión Holding y Telecom invalide la operación. Metrotel está controlada por fondos internacionales distintos de los accionistas de Telecom. Pero el recorrido del ejecutivo agrega un dato político y empresario que la ANC deberá mirar cuando evalúe la independencia y capacidad del nuevo jugador.
Porque el objetivo de la desinversión es precisamente fabricar competencia donde la compra de Telefónica elevó la concentración. Telecom debe entregar clientes para que otro operador pueda disputarle mercado. La puerta giratoria del sector dejó una escena peculiar: el candidato elegido para recibir seis millones de usuarios está comandado por un ejecutivo que fue presidente del holding de Cablevisión, director de Grupo Clarín y miembro del directorio de la propia Telecom que ahora propone transferirle los clientes.




