domingo, 23 agosto 2026

Los Neuss, los nuevos dueños de las privatizaciones, atraviesan una guerra familiar por el control del imperio

Crece una interna feroz con su hermano Germán. La historia de una disputa familiar atravesada por herencias, tragedias y poder.

Mientras el gobierno de Javier Milei acelera privatizaciones y concesiones, un apellido volvió a instalarse en el corazón de los negocios del Estado: Neuss. Juan y Patricio Neuss aparecen cada vez más cerca de las principales adjudicaciones del momento, desde energía hasta infraestructura estratégica, asociados con jugadores pesados como Newsan e Inverlat.

La avanzada más visible fue la pelea por Transener. A través de Edison Energía, la sociedad de los Neuss terminó presentando la oferta económica más alta y desplazó a pesos pesados que venían siguiendo el proceso desde hacía meses. En el sector todavía recuerdan el desconcierto que generó aquella secuencia: primero aparecieron las ofertas de Central Puerto y Edenor y apenas una hora después irrumpió la propuesta de Edison, que terminó quedándose con todo.

La irrupción de los Neuss no es casual. La familia tiene décadas de vínculos con el poder económico argentino. Pasaron por energía, inmobiliarias, finanzas y telecomunicaciones. Siempre orbitando cerca de gobiernos y grandes contratos. Pero el actual ciclo político les abrió una ventana excepcional: un Estado en retirada y activos estratégicos buscando nuevos dueños.

Juan y Patricio son quienes quedaron al frente de la expansión más agresiva. Cultivan un perfil bajo, casi hermético, pero en el mercado ya los describen como algunos de los grandes ganadores del modelo Milei. Su sociedad con Newsan y con Inverlat les permitió construir volumen financiero y espalda política para competir en ligas mayores.

Detrás de esa fachada empresaria, sin embargo, la familia atraviesa una interna devastadora. La relación entre los hermanos está rota desde hace años y el conflicto recrudeció a medida que crecieron los negocios.

La figura más distante es la hermana del clan, casada con un Blaquier y radicada en Estados Unidos. En el entorno familiar la describen como alguien completamente alejada de la dinámica argentina y sin interés en las disputas locales. Pero el problema real para Juan y Patricio no estaría ahí.

El que aparece decidido a confrontarlos es Germán Neuss. En el mundo empresario hablan de una pelea feroz, cargada de resentimientos acumulados, disputas patrimoniales y reproches históricos. La familia quedó marcada además por episodios traumáticos que atravesaron al clan durante los últimos años y terminaron de fracturar vínculos que ya venían deteriorados.

En privado, empresarios que los conocen comparan la historia de los Neuss con una de esas dinastías donde la fortuna termina funcionando como un ácido que corroe todo alrededor. Un imperio construido en silencio pero atravesado por sospechas, heridas y desconfianzas permanentes.

La tensión crece justo cuando Juan y Patricio consolidan posiciones en sectores sensibles del Estado. Por eso, en el mercado ya no sólo se habla de cuánto están ganando con las privatizaciones libertarias. También se preguntan hasta dónde puede escalar una guerra familiar que amenaza con derramarse sobre negocios multimillonarios y relaciones políticas delicadas.

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