l gobierno de Javier Milei sumó un nuevo frente de tensión en la carrera de Rafael Grossi para conducir la ONU. La demora en el pago de los aportes argentinos al organismo internacional generó ruido diplomático y amenaza con erosionar la candidatura del actual titular del OIEA en un momento clave de la negociación global.
Argentina no figura entre los países que regularizaron sus contribuciones correspondientes a este año ante Naciones Unidas. La deuda ronda los 17 millones de dólares y, aunque no implica todavía la pérdida del derecho a voto, sí alimenta cuestionamientos dentro del sistema multilateral justo cuando Grossi busca mostrarse como un candidato capaz de tender puentes y ordenar consensos.
En la Cancillería admiten en reserva que el tema incomoda. El Gobierno armó una estructura específica para impulsar la postulación del diplomático argentino, pero la estrategia convive con una relación cada vez más áspera de la administración libertaria con los organismos internacionales. La salida de la OMS, las críticas al multilateralismo y el alineamiento con Donald Trump generan dudas entre varios países que participan de la elección.
Grossi intenta despegarse de esa imagen. En sus exposiciones ante la Asamblea General de la ONU defendió una organización “más activa y pragmática” y buscó evitar quedar encasillado como el postulante de la nueva derecha global. El problema es que la política exterior argentina funciona como una sombra que vuelve una y otra vez sobre su candidatura.
A eso se suma la disputa geopolítica. Gran Bretaña aparece como uno de los actores que podría bloquear el avance del argentino por el conflicto de Malvinas. China, en tanto, dejó trascender simpatías por una candidatura femenina, lo que fortalece a figuras como Michelle Bachelet o Rebeca Grynspan.
En el tablero diplomático describen la situación como una paradoja: mientras Grossi acumula reconocimiento internacional por su trabajo al frente del organismo nuclear de la ONU, el propio gobierno argentino le agrega peso a la mochila. Una candidatura que buscaba despegar parece avanzar ahora con el lastre de una deuda impaga.




