lunes, 16 febrero 2026

Migoya le clava un puñal a Macri: prometió dinero para el think thank libertario

El CEO de Globant le soltó la mano al ex presidente. Es un hombre del agrado de Santi Caputo para conformar una lista.

El CEO de Globant, Martín Migoya, quien se caracterizó siempre por ser “Pro Mauricio Macri”, está interesado en invertir en la Fundación Faro, el think thank de La Libertad Avanza (LLA), a partir del cual busca generar una serie de líderes para continuar con lo que llaman “la batalla cultural”. 

Migoya asumió como presidente de la fundación Endeavor Argentina. Esta se encarga de financiar emprendedores y proyectos de distintos puntos de la Argentina. En ese sentido, parecería que le soltó la mano a su amigo Macri y que le habría prometido el dinero necesario a los libertarios para llevar a cabo su objetivo. 

La Fundación Faro apunta alto. Se trata de una iniciativa que no es austera, que tiene sus oficinas en el centro porteño, más precisamente en la calle Reconquista y la Avenida Rivadavia, a metros de la Casa Rosada.

Además, el think thank tendrá un cuerpo directivo que será conducido por el conferencista Agustín Laje, como así también por un consejo internacional compuesto por ocho intelectuales. Para que su estructura crezca como esperan, debe tener inversiones privadas que los acompañen.

Es en ese punto donde aparece la figura de Migoya como el aportante que estaban buscando. De hecho, es un hombre del agrado del asesor presidencial Santiago Caputo, enemistado con Macri, para que ocupe un lugar en la lista electoral del próximo año.

No es la primera vez que Migoya le clava un puñal a Macri. Durante su mandato, el CEO de Globant había formado un grupo de WhatsApp con los líderes Mercado Libre y Endeavor, al cual el entonces presidente había enviado un audio, celebrando su apoyo. Pero luego, le hizo un guiño a Alberto Fernández.

“Cómo andan, soy Mauricio Macri. Quiero decirles que Martín Migoya me ha contado que este nuevo grupo ha tomado como tarea batallar, defender los valores, esa Argentina que todos queremos, este cambio que hemos emprendido, un cambio cultural profundo para nuestro país que apunta a que todos los argentinos tengamos mejores oportunidades de progreso, que realmente tengamos un país federal, con trabajo para todos. Así que un abrazo grande y muchas gracias por lo que están haciendo“, dijo el ingeniero.

No obstante, en 2019 celebró la visita a las oficinas en México de Alberto Fernández. “Estamos muy orgullosos de seguir trabajando en pos del crecimiento de la industria y del país generando más oportunidades para los argentinos. Políticas de estado son la única salida. Gracias @alferdez y equipo por la visita a nuestras oficinas en México”, publicó en X.

Compartir

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Te puede interesar
TAMBIÉN

El servicio de limpieza de Salto Grande y la trama que conecta a Reidel, el PRO y una empresa que se repite

La misma estructura empresaria señalada en la polémica por contrataciones en Nucleoeléctrica aparece como proveedora en la represa binacional. Detrás del servicio de limpieza, una red de sociedades, vínculos políticos y contratos que vuelven a cruzar energía, negocios y poder

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa política del gobierno

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado. Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar. En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar. La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes. En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio. El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan. En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico. La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles. En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.

Radicales en modo doble discurso: rechazo mediático, voto afirmativo en el recinto

El bloque radical había marcado diferencias con la eliminación del régimen vinculado al estatuto del periodista, pero en el recinto acompañó el proyecto. El giro dejó expuesta la tensión entre el discurso público y la estrategia parlamentaria.