El ex director de comunicación del gobierno fue detenido en Bolivia por tentativa de asesinato a Nadia Beller, que recibió tres balazos. Informes forenses indican que la víctima tendría cuatro semanas de embarazo y que Cerimedo sería el padre. El argentino exhibió su cercanía con Milei y solicitó la intervención de Pedro Sanchez.
Fernando Cerimedo fue aprehendido este martes en el aeropuerto internacional de Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra, en el marco de la investigación por el ataque a tiros contra su expareja, la abogada y activista Nadia Beller. Cerimedo quedó bajo investigación por su presunta participación en el episodio y deberá declarar ante las autoridades bolivianas.
Beller recibió tres impactos de bala durante la noche del lunes, cuando fue atacada en inmediaciones de un hotel de Santa Cruz. Sobrevivió y permanece internada. La Policía intenta determinar quiénes fueron los autores materiales, cuál fue el móvil y si existieron autores intelectuales detrás del atentado.
En las últimas horas apareció un dato especialmente sensible. Versiones vinculadas a los informes forenses que forman parte de la investigación indican que Beller tendría aproximadamente cuatro semanas de embarazo. Esas mismas versiones señalan que Cerimedo sería el padre. Se trata de información que todavía deberá quedar acreditada formalmente dentro del expediente.
La detención vuelve a poner bajo la lupa el particular recorrido político de Cerimedo. El consultor argentino tuvo participación en la campaña presidencial de Javier Milei en 2023, principalmente en el dispositivo digital y la fiscalización. Sin embargo, hace tiempo que no forma parte del gobierno libertario.
Eso no impidió que Cerimedo siguiera utilizando aquella cercanía como una carta de presentación. En distintos ámbitos políticos de la región se mueve reivindicando su condición de excolaborador del mileísmo y explotando una proximidad con el Presidente argentino que, según fuentes al tanto de esa relación, ya no refleja su lugar real dentro del esquema de poder libertario.
Ese punto resulta particularmente incómodo para la Casa Rosada. No porque Cerimedo sea actualmente funcionario ni porque el episodio comprometa al gobierno argentino, sino por el uso que hace de su pasado libertario. El consultor construyó parte de su circulación regional sobre la credencial de haber integrado el dispositivo que llevó a Milei a la Presidencia.
La investigación boliviana deberá determinar ahora qué responsabilidad, si alguna, tuvo Cerimedo en el ataque. Su aprehensión no equivale a una condena y las autoridades todavía trabajan sobre las distintas hipótesis del caso.
Mientras avanza el expediente, el episodio vuelve a mostrar una zona que en el mileísmo genera fastidio: la de antiguos colaboradores que siguen presentándose en el exterior como hombres cercanos al Presidente mucho después de haber perdido cualquier función formal. Cerimedo convirtió su paso por el dispositivo libertario en una credencial internacional. Ahora esa credencial reaparece en el peor escenario posible.




