sábado, 14 febrero 2026

Capital Humano denunció más de 200 certificados truchos para cobrar la Asignación por Embarazo

Lo hizo a través de la ANSES. Se descubrió gracias a una mujer de nacionalidad boliviana que se quebró en llanto y reveló todo.

El Ministerio de Capital Humano denunció a través de la ANSES 203 casos de mujeres que presentaron certificados truchos de embarazo para cobrar la Asignación Universal por Hijo (AUE). Esto representó para el organismo que conduce Mariano de los Heros un perjuicio de $165.000.000.

La denuncia se realizó luego que una mujer de nacionalidad boliviana se presentara en La Matanza para cobrar la AUE y se quebrara en llanto. Entonces, reveló que no estaba embarazada y que estaba cobrando la prestación desde hace tiempo. 

A raíz de ellos se descubrieron más de 200 casos en el conurbano bonaerense, más precisamente en la zona oeste, todas ellos coincidiendo con un mismo médico que está en investigación y una red de protección para que los hechos no salieran a la luz.

“Certificados médicos apócrifos con solicitud de AUE y sin carga de nacimiento al cumplimiento de la FPP (Fecha Probable de Parto) y a la fecha: presunción de embarazo inexistente. En este universo de 27 casos detectados por el área de Investigación, se presentó un formulario PS 2.67 solicitando la AUE y cobrándose el prenatal, pero luego de la fecha de parto declarada no se cerró el trámite con nacimiento alguno ni interrupción del embarazo”, reza un fragmento de la denuncia.

Y agrega: “Certificados médicos apócrifos con solicitud de la AUE interrupción de embarazo: presunción de embarazo inexistente. En este universo de 12 casos detectados por el áreas de Investigaciones, se presentó un formulario 2.67 solicitando la AUE y cobrándose el prenatal, y en su transcurso se presentó un nuevo certificado apócrifo indicando la ´interrupción´ del embarazo”.

En ese sentido, menciona que se detectaron “Certificados médicos apócrifos con FPP futura: presunción de embarazo inexistente. En este universo de 53 casos detectados, por el área de Investigaciones, se presentó un formulario 2.67 solicitando la AUE con certificaciones médicas apócrifas. En estos casos ya se comenzó a cobrar el prenatal y, siendo que la FPP es posterior a la presente denuncia, lo que resulta indiciario de falsos embarazos que, a la postre, pasada la fecha de parto, se incluirán en las categorías 1 o 2 definidas supra”.

Y concluyó: “Certificados médicos apócrifos rechazados por la ANSES por inconsistencias diversas. En este universo de 111 casos detectados por el área de Investigaciones, se retuvieron preventivamente los formularios PS 2.67 traídos para solicitar la AUE por parte de las Oficinas, configurándose la tentativa de defraudación”.

Luego de esto, la senadora de la Provincia de Buenos Aires Florencia Arietto publicó en su cuenta de la red social X: “La beneficiaria boliviana, la médica que firmó el certificado trucho también boliviana con matrícula de Medicina de la UBA pero viviendo en Cochabamba. Entienden por qué no quieren auditorías?”.

Compartir

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Te puede interesar
TAMBIÉN

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa política del gobierno

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado. Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar. En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar. La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes. En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio. El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan. En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico. La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles. En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.

Radicales en modo doble discurso: rechazo mediático, voto afirmativo en el recinto

El bloque radical había marcado diferencias con la eliminación del régimen vinculado al estatuto del periodista, pero en el recinto acompañó el proyecto. El giro dejó expuesta la tensión entre el discurso público y la estrategia parlamentaria.

Amor, poder y rumores: el romance que agitó los pasillos del Congreso

Chats, reproches y puertas que se cierran. El vínculo entre Nicolás Massot y Fernanda Ávila salió del ámbito privado y se transformó en un relato que recorre despachos y cafeterías del Congreso, donde la política y la vida íntima rara vez avanzan por caminos separados.