La decisión tomó por sorpresa a los trabajadores. El brutal golpe a la cadena de proveedores.
La empresa Papelera del Sur anunció el cierre definitivo de su planta industrial ubicada en Tornquist, Buenos Aires. Luego de no poder resolver sus dificultades productivas, la fábrica que era una fuente clave de actividad para la localidad y su red de proveedores y comercios, dejó sin empleo a alrededor 160 personas.
Interpack, empresa vinculada a la operación de la planta, comunicó la decisión tras una reunión con representantes sindicales en Bahía Blanca. Según circuló, las empresas de Buenos Aires continuarían con su funcionamiento,
El secretario general del sindicato papelero Gustavo Lanaro dio a conocer la noticia a la sociedad y dijo que antes de ese encuentro no sabían de alguna posibilidad de despido: “Nos llamaron por teléfono para ver si podíamos arrimarnos a Bahía. La verdad que no sabíamos lo que iba a pasar porque no nos habían adelantado nada. Cuando llegamos nos dieron la noticia”.
“Veíamos que la veníamos porfiando, que las cosas obviamente no venían de la mejor manera, pero también teníamos esperanza. La verdad que hoy nos dieron esta noticia y estamos helados”, agregó en diálogo con Noticias Tornquist.
Papelera del Sur explicó que la medida se dio después de que la producción dejara de ser rentable. Además, destacó que la competencia con productos importados hizo que el negocio fuera inviable. De acuerdo a lo que dijo el secretario gremial, también hubo complicaciones para la fábrica por sus limitaciones tecnológicas a la hora de competir con el extranjero.
“Dicen que esto no es rentable, que sobra papel en todo el mundo y que es imposible competir. Nosotros tenemos una máquina bastante vieja y se hace imposible competir con la cartulina que está entrando de afuera, tanto por la cantidad como por los costos”, sumó en trabajadores de la empresa que se destacaba en la industria nacional de cartulinas recicladas.
No es la primera vez que la empresa es noticia en los últimos tiempos. Por caso, en 2025 los trabajadores denunciaron que la fábrica solo funcionaba 15 días al mes y aplicaba suspensiones con una reducción salarial del 30%. Entonces, la plantilla tenía unos 200 empleados aproximadamente, luego de haberse registrado algunos despidos previos.
Lanaro explicó que unos 110 trabajadores estaban dentro del convenio colectivo, mientras que otros 50 estaba por fuera del régimen.
Los despidos en Papelera del Sur podrían generar una ola que afecta a otros actores de la cadena. Es que la fábrica generaba empleos directos para empresas de transporte, servicios, proveedores y consumo en comercios locales.
“Para el pueblo también va a hacer ruido. Son muchas familias que viven de Papelera y esa plata que uno tiene por mes la vuelca al pueblo. Le va a afectar también al comerciante, al que tiene una despensa, porque toda esa plata queda en Tornquist”, dijo el dirigente sindical.
Lanaro replicó lo que le dijeron desde la empresa: la idea que tienen es completar las indemnizaciones y liquidaciones antes de noviembre, con un 15% extra para cada trabajador.
“Todavía no caigo si estoy enojado, si estoy triste, si quiero agarrar todo a patadas. Es como que uno está helado. Como sindicalista nunca se me ocurrió que iba a tener que dar esta noticia”, sumó.
El municipio de Tornquist, dirigido por la intendenta Estefanía Bordoni, manifestó su “enérgico repudio y profunda preocupación” a través de un comunicado en el que cuestionó la decisión del Grupo HZ al cerrar la planta industrial.
“Esta decisión representa un durísimo golpe para toda nuestra comunidad, dejando a 160 familias sin su fuente de trabajo y afectando profundamente el entramado económico, productivo y social de nuestro distrito”, expresaron.
Luego, explicaron que “esta situación se inscribe en un contexto de profunda crisis de la industria nacional, atravesada por las consecuencias de las políticas económicas implementadas por el gobierno nacional que encabeza el presidente Javier Milei”.
Y finalizaron: “Detrás de cada puesto de trabajo hay una familia, una historia y un proyecto de vida que hoy se encuentran devastados por esta decisión. El cierre de una industria histórica no representa solamente la pérdida de empleos, sino también un retroceso para el desarrollo productivo y el futuro de nuestra comunidad”.







