La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, repartió cartas documento entre los periodistas que publicaron que se casará con el director de Gendarmería Nacional, Claudio Brilloni. La relación entre ambos lleva meses, pero la versión sobre un supuesto casamiento el próximo 12 de octubre en Córdoba desató una fuerte reacción de la ministra.
Monteoliva intimó a periodistas que difundieron la información para que rectificaran la versión del matrimonio. La ministra negó de esa manera que exista una boda programada, aunque no desmintió la relación sentimental con Brilloni.
El noviazgo genera ruido dentro de las fuerzas de seguridad por el cruce de funciones. Brilloni estaba retirado y regresó al servicio activo por una decisión de Monteoliva, cuando el Ministerio de Seguridad todavía estaba encabezado por Patricia Bullrich.
La relación quedó además atravesada por las críticas que enfrenta la conducción de Gendarmería. En sectores de la fuerza cuestionan distintas contrataciones y licitaciones realizadas durante la gestión de Brilloni y apuntan contra presuntos sobreprecios.
Uno de los episodios que más repercusión tuvo fue la compra de boinas por alrededor de 2 millones de dólares. Las prendas finalmente no habrían sido utilizadas porque no se ajustaban al uniforme oficial de Gendarmería.
Según la denuncia, cada unidad fue pagada a 150 mil pesos, aproximadamente tres veces el valor de mercado estimado en 50 mil pesos. El 19 de agosto, la diputada Marcela Pagano presentó una denuncia penal contra Brilloni y anticipó que impulsaría la citación de Monteoliva a Diputados para que diera explicaciones.
La versión del casamiento había agregado un ingrediente político por el lugar elegido: Córdoba, la provincia gobernada por Martín Llaryora y territorio en el que Monteoliva busca construir volumen político. En el oficialismo siguen con atención sus movimientos y sus eventuales aspiraciones para disputar la gobernación el próximo año.
Pero el mayor malestar aparece puertas adentro de Gendarmería. Personal subalterno y efectivos vienen acumulando quejas por el retraso salarial y por las prestaciones médicas derivadas del convenio firmado por Seguridad con Medicus.
Los agentes cuestionan que el nuevo esquema ofrece cartillas recortadas y obliga a pagar copagos elevados, un problema especialmente sensible en el interior del país. Ese clima hizo que la versión sobre la boda cayera particularmente mal entre sectores de la fuerza.
Monteoliva decidió entonces atacar uno de los extremos de la historia: el casamiento. Las cartas documento buscaron frenar una versión que ya había circulado ampliamente. El noviazgo con Brilloni, en cambio, sigue poniendo bajo la lupa una relación que combina vida privada, jerarquías institucionales y decisiones tomadas desde la conducción del Ministerio de Seguridad.






