El proyecto inmobiliario se está edificando sobre humedales en la localidad de Campana. Se trata de una zona de alta sensibilidad ambiental.
Vecinos de Campana manifestaron su preocupación por el avance de la creación de un barrio privado en 287 hectáreas de humedales, pegadas al Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, caracterizado por ser una zona de alta sensibilidad ecológica.
Según dieron a conocer medios locales, se trata del proyecto náutico Bahías del Paraná, que piensa ser localizado en la costa del río Paraná de las Palmas y el Canal Santa María, pegado al parque nacional , una reserva que se ubica en la localidad de Otamendi, en Campana.
En el último tiempo, vecinos de Campana fueron al Honorable Concejo Deliberante local para dar lugar al uso de la Banca Abierta y Participativa, donde expusieron los riesgos del proyectos, la falta de respuesta oficial a los pedidos de información ambiental y la amenaza inminente sobre los frágiles ecosistemas del Delta.
Mosca intentó comunicarse con el intendente Sebastián Abella y fuentes del Municipio, pero tampoco obtuvo respuesta alguna acerca del proyecto y las consideraciones pertinentes por el mismo.
La comunidad local puso su ojo en el acceso terrestre al loteo. Como el predio no tiene una vía de ingreso directa por tierra, el trazado que se proyecta contempla la apertura de una arteria vial de alto tránsito que pasa por sectores protegidos del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, con el fin de conectar al barrio privado con las rutas principales.
La preocupación aumenta tras los señalamientos de especialistas e instituciones ambientalistas que remarcan que una infraestructura de este tipo incrementaría la fragmentación del hábitat natural, alteraría el escurrimiento de las aguas y produciría una severa presión antrópica en la reserva biológica, de las más importantes en la Provincia.

Los vecinos reconocieron a El diario de Escobar que dese junio de 2023 están solicitando ante el Municipio de Campana el acceso a los expedientes de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA). También pidieron certificaciones exigidas por las normativas provinciales.
Ante la falta de respuestas, la comunidad se acercó al Concejo Deliberante para pedir por la inmediata paralización cautelar de los trabajos de desmonte y movimiento de suelos en la zona.
El Parque Nacional Ciervo de los Pantanos cuenta con 5.588 hectáreas de pastizales pampeanos, lagunas, bajíos e islas. Como zona de humedales, resulta clave por su equilibrio hídrico para la región, de modo que actúa como una esponja natural ante las crecidas y temporales.
Con el ciervo de los pantanos como el caso más ejemplar, el área protegida posee especies con un alto grado de amenaza. También resaltan aves autóctonas como la pajonalera de pico recto, el espartillero enano y el burrito negruzco.
En los espacios donde cursa el agua, hay tarariras, bagres y mojarras. La vegetación y los bosques permiten que cuises, hurones, comadrejas overas y gatos monteses se resguarden.
De esta forma, el proyecto de Bahías del Paraná despertó preocupación en la comunidad ya que no fueron comunicadas las garantías ni los estudios de impacto ambiental que avalan que el barrio privado no afectaría a la supervivencia de la fauna autóctona y el patrimonio natural de la reserva.
A través de su página web, la empresa a cargo del barrio privado asegura que cuenta con un aval para intervenir en la reserva. Sin embargo, el mismo fue dictado antes del 2018 cuando la zona no estaba dentro del marco legal de la Ley Nacionales 22.351 de Parques Nacionales, que delimita normas de protección específicas y políticas restrictivas acerca de las actividades que se pueden hacer en estas áreas.

La compañía documentó de forma pública parte de las intervenciones que hizo. En diciembre de 2024 reveló que construyó más de 6.700 metros de canales artificiales con el fin de “secar el campo”, además de rellenos para elevar el territorio y tapar humedales.
Luego, en 2025, mostraron avances en el drenaje, bombeo, desmonte y construcciones de caminos. La empresas remarca que existe un EIA aprobado por la Administración de Parques Nacionales, aunque la población no puede acceder a la información para saber qué evaluaron, cuándo y bajo qué normativa.




