Los especialistas dialogaron con Mosca acerca de cómo se debe resolver la problemática que afecta al 16% de las familias.
Mientras el Gobierno se niega a intervenir en la morosidad, alegando de que se trata de problemas entre privados, hay una realidad cada vez más latente: el 12,7% de las familias se ven afectadas por las deudas, si se contemplan los créditos a bancos, mientras que esa cifra asciende al 16% si se tiene en cuenta a los préstamos otorgados por las billeteras virtuales.
En este contexto, el escenario da un vuelco hacia la solución individual de cada uno de los deudores con las entidades bancarias y no bancarias, y no de un plan más abarcativo, con lineamientos claros para todos.
El gobierno de Javier Milei se negó a regular las tasas máximas, además de condicionar a los bancos a establecer planes de reperfilamiento con extensión de plazos y condonación parcial de deudas.
En diálogo con Mosca, el economista Iván Carrino se mostró a favor de la decisión de la administración actual de no intervenir en el problema. Respecto de la posibilidad de bajar impuestos, como algunos colegas propusieron en las redes, sostuvo: “Siempre es deseable desregular y bajar impuestos, claro. Pero para rescatar o aliviar a los deudores, no”.
Para Carrino, no se debe hacer “nada” y no se debe “rescatar a nadie”. “La gente debe plata, entonces la paga, la refinancia o no la paga y queda excluida de créditos futuros”, dijo acerca de lo que debería pasar.
Luego, sobre las denuncias cruzadas a las billeteras virtuales por las elevadas tasas en créditos, señaló: “Por ahí algunas billeteras con préstamos muy malos aprenden y mejoran sus propuestas a futuro. Y acaso alguna marginal quiebre producto de la mora. En el futuro habrá menos mora y más crédito, siempre que no se rescate a nadie”.
En paralelo, hay algunos bancos que ya están encaminando reperfilamientos de deudas de forma particular. Por caso, en la banca estatal hay refinanciaciones en planes de hasta 96 cuotas, unos ochos años, con ajuste según el Coeficiente de Variación Salarial, en casos en los que haya habido atrasos con la tarjeta de crédito.
A su vez, hay entidades bancarias que aplican cuotas fijas, con plazos de hasta 36 meses. Como son negociaciones individuales, las tasas y plazos varían, según el nivel de mora, pero también de ingresos.
Sobre este tipo de “salida” para los deudores, el economista Martín Pollera le dijo a este medio que “si solo bajás tasas y/o aumentás cantidad de cuotas, no resolvés el problema. Es un parche. Hay que reestablecer la relación ingresos vs. gastos fijos como tarifas, alquileres y alimentos”.
“Desde Grupo Atenas creemos que la morosidad es la fiel expresión y consecuencia de un modelo que no funciona. La deuda es la consecuencia de ingresos disponibles que no alcanzan para terminar el mes. Es como pretender bajarle la fiebre a alguien sin saber el motivo que la provoca”, puntualizó.
“Paritarias pisadas, actividad en deterioro, destrucción y precarización de empleo (solo por mencionar algunos motivos) aumentan las deudas de las familias”, repasó acerca de las causas de la morosidad.
“Tenés las tarifas dolarizadas (electricidad, gas, transporte), la cobertura médica por las nubes, quitaste la cobertura de PAMI, aumento de importaciones que destruyen la industria y consecuentemente el empleo”, continuó sobre las variables que deberían cambiar para mejorar el escenario de la morosidad en Argentina.
“Con salarios peruanos y precios de París, es obvio que la deuda aumente porque la ecuación no cierra”, sentenció.
A su vez, Hernán Letcher consideró en diálogo con Mosca que cualquier decisión que se pueda tomar para aliviar a los deudores “viene bien” y que “de mínima, necesitás una baja de tasas”. Luego, reforzó que “si se logra una baja adicional por impuestos, te puede ayudar”.
“Lo que no se está hablando y que para mí es central, porque es el problema originario, es que el salario le gane a la inflación. Tan simple como eso. No es verdad que el problema de base es el descalce de tasas. Eso agravó la situación. La gente toma un crédito porque no podía pagar la luz”, dijo.
“Si vos no resolvés ese problema, hoy, como estás, mucha gente no puede pagar, incluso si la tasa está en niveles similares al de la inflación”, sintetizó.
Martín Redrado publicó un plan formulado en Fundación Capital en el que se establece que, ante un refinanciamiento, no habría una degradación de la calificación crediticia. De este modo, los bancos no tendrán que contabilizar esas deudas para sus balances, por lo que estarán eximidas de subir sus previsiones por riesgo de incobrabilidad. Así, los bancos tendrán mayor marguen para poder reperfilar el cobro.
También remarcó que los deudores seguirán calificando como situación 1, es decir, como si no tuvieran un atraso en sus pagos. Esto otorgaría una mejor condición para el repago, pero no podrían pedir nuevos créditos durante ese tiempo.
En redes, son varios los ejecutivos de los bancos que proponen que el Banco Central establezca una refinanciación para deudores en situación 3, es decir, con un atraso de 90 días, y que el saldo se delimite en UVA más una tasa máxima del 10%, con un máximo de 60 meses para abonar la totalidad. En ese sentido, también debaten la idea de eximir el pago de IVA, Ingresos Brutos otros impuestos municipales.




