viernes, 21 agosto 2026

La caja de Mercado Pago en los peajes: cientos de cobros erróneos por día

Un informe técnico sobre el de TelePASE advierte que el esquema de débito inmediato abre una ventana para que errores en la lectura automática de patentes terminen convertidos directamente en dinero descontado de las cuentas de los usuarios.

El episodio que encendió la alarma ocurrió el 14 de agosto. Durante unas ocho horas, entre las 10 y las 18, usuarios de TelePASE que tenían Mercado Pago asociado como medio de pago recibieron débitos de hasta $155.802 por un peaje de $1.548, cien veces más de lo que correspondía. Corredores Viales del Sur (Corresur), concesionaria de la Ricchieri desde julio, reconoció un “error de procesamiento”, informó que el inconveniente había sido corregido y comenzó con los reintegros.

Pero el dato que disparó las dudas es que el problema alcanzó a los usuarios que tenían vinculada la billetera de Mercado Pago. Según el informe al que accedió Mosca, el episodio de la Ricchieri no habría sido un error de lectura de patente sino de procesamiento o tarificación. Sin embargo, dejó expuesto algo más delicado: entre el registro del paso del vehículo y la salida del dinero no funcionó ningún control capaz de detener un cargo cien veces superior a la tarifa correspondiente.

El problema está en cómo funciona el sistema. TelePASE puede reconocer un vehículo mediante la tradicional oblea o tag, que transmite electrónicamente un identificador único, pero también mediante cámaras que leen automáticamente la patente. Y ambas tecnologías tienen una diferencia fundamental. Si falla la lectura del tag, normalmente no aparece mágicamente otro vehículo. En cambio, una cámara debe interpretar caracteres de una fotografía tomada con el auto en movimiento. Puede confundir un cero con una O, un 1 con una I, un 8 con una B o un 5 con una S. También influyen la suciedad, los reflejos, la lluvia, las chapas deterioradas y los diferentes formatos de patentes.

Por eso los sistemas internacionales incorporan una instancia conocida como image review. Antes de transformar la lectura de la cámara en un cargo, el sistema mide el nivel de confianza, separa las operaciones dudosas y, cuando hace falta, un operador revisa la fotografía. También puede contrastarse la patente con el padrón y verificarse la categoría del vehículo. Recién después se factura. Según el informe, incluso con inteligencia artificial, entre el 1% y el 5% de las operaciones por imagen pueden seguir necesitando revisión humana.

Ahí aparece el agujero del modelo argentino cuando TelePASE está asociado a Mercado Pago. El débito puede aparecer en la billetera pocos minutos después del paso por el peaje. El informe sostiene que ese tiempo resulta incompatible con una revisión completa de los casos dudosos. Si la validación se realiza después del débito, el control cambia de naturaleza: ya no evita que se cobre incorrectamente sino que sirve para devolver posteriormente el dinero.

La dimensión potencial del problema es importante, aunque por ahora no existe información oficial que permita conocer su magnitud real. El informe construyó un modelo sobre 300 millones de tránsitos electrónicos anuales, una participación estimada de Mercado Pago del 30%, una tarifa promedio de $4.000 y una tasa de error de lectura de patente del 2%. También supone, para su escenario central, que el 15% de las operaciones se resuelve mediante patente y que sólo una parte de las lecturas equivocadas coincide con otra patente registrada.

Con esas hipótesis, el escenario central arroja 108.000 cobros mal atribuidos por año: unos 296 por día y alrededor de $432 millones anuales. Si la participación de la identificación por patente llegara al 30%, la estimación subiría hasta 216.000 operaciones anuales, casi 600 por día, por $864 millones. Los autores aclaran expresamente que se trata de estimaciones para establecer un orden de magnitud y no de una medición de cobros efectivamente realizados.

El número real sólo podría conocerse si las concesionarias y quienes administran TelePASE informaran cuántos pasos se identifican mediante cámaras, cuál es la tasa de error de cada lector y cuántas operaciones son posteriormente revertidas. Esos datos no son públicos. Por eso, el informe evita afirmar que existen efectivamente 300 cobros incorrectos diarios: sostiene que ése sería el resultado bajo los supuestos utilizados en el escenario central.

Hay además una particularidad incómoda. AUSA reconoce públicamente que sus sistemas de peaje sin barreras tienen casos que requieren validación humana y cuenta con un equipo de 23 validadores que revisan fotografías para confirmar patente, categoría y cantidad de ejes. Es decir, la herramienta para controlar existe. La discusión pasa por otra pregunta: ¿esa validación ocurre antes o después de que Mercado Pago saque el dinero de la cuenta?

El contraste internacional vuelve más llamativo el esquema. En el sistema free flow de Brasil, los vehículos sin tag disponen de hasta 30 días para pagar. En Estados Unidos, los mecanismos Toll by Plate generan una factura diferida y contemplan instancias de disputa. El relevamiento técnico asegura que no encontró otro sistema entre las jurisdicciones analizadas que combine una lectura probabilística de patente con un débito sobre una cuenta con fondos ejecutado a los pocos minutos y sin una validación previa.

El problema se vuelve particularmente difícil de detectar cuando el error no es de $155.000 sino de unos pocos miles. Un usuario puede advertir inmediatamente que le cobraron cien veces un peaje, pero difícilmente revise cada movimiento para descubrir una pasada de $3.000 o $4.000 que nunca realizó. Y reclamar un monto pequeño puede demandar más tiempo que asumir la pérdida. En ese mecanismo, el error tiene una ventaja: cuanto menor es, menos probabilidades existen de que alguien lo reclame.

La contracara también golpea a las concesionarias. Según el modelo, las lecturas incorrectas que no coinciden con ninguna patente registrada generan viajes que directamente quedan sin cobrar. Para el escenario central, el informe calcula unos 162.000 tránsitos anuales y alrededor de $648 millones que podrían perderse solamente dentro del canal de Mercado Pago. La falta de validación, entonces, no sólo puede sacar dinero de la cuenta equivocada: también puede dejar dinero de la concesionaria en el camino.

El caso Ricchieri dejó una pregunta mucho más incómoda que el error puntual. Corresur devolvió el dinero, pero todavía resta saber cuál fue exactamente la falla, cuántos usuarios fueron afectados, cuál fue el monto total debitado y, sobre todo, por qué un sistema capaz de sacar plata de una billetera en minutos no fue capaz de detectar antes que estaba cobrando cien veces el valor del peaje.

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