Detrás del gesto distendido, asoma una agenda más seria: minería, negocios y alineamiento.
Un micrófono, una canción y un mensaje político. El embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, y el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, se subieron a un escenario y cantaron “New York, New York” a dúo. No fue un detalle menor ni un momento espontáneo: fue parte de una visita oficial con señales claras.
“Un aplauso para el Gobernador que quiere mucho a los Estados Unidos”, dijo Lamelas después de la interpretación. La frase no pasó desapercibida. En política exterior, los gestos suelen decir más que los discursos. Y este fue directo.
La visita del embajador tuvo un objetivo formal. Según se informó, viajó a Salta para “analizar el potencial de la provincia en sectores estratégicos como minería y educación”. Dos áreas clave en la agenda de inversiones y cooperación que Estados Unidos sigue de cerca en el norte argentino.
Sáenz, por su parte, armó una recepción a medida. Lo recibió con una jornada especial bajo el programa #EmbajadaenRuta. Se trata de un operativo itinerante que busca acercar servicios consulares y diplomáticos a distintas comunidades del país.
Pero el dato político está en el marco. Fue durante esa actividad que ambos protagonizaron el cover de la clásica canción estadounidense. Un gesto liviano en la forma, pero cargado de sentido en el fondo.
En la provincia explican que el objetivo fue “mostrar cercanía y generar un clima de confianza”. Un funcionario fuera de micrófono completó: “No es solo una visita institucional. Hay interés en minería y en abrir canales directos con Washington”.
El norte argentino aparece en el radar global por el litio y otros recursos estratégicos. Salta, junto con Jujuy y Catamarca, forma parte de ese mapa. En ese contexto, cada movimiento diplomático suma lectura política.
La escena del karaoke funciona como una postal. Dos dirigentes cantando una canción icónica de Estados Unidos, en una provincia clave por sus recursos. Una imagen simple, pero difícil de separar del momento económico y geopolítico.
En el Gobierno provincial destacan el vínculo. En la oposición lo miran con desconfianza. No por la canción, sino por lo que viene detrás. Porque cuando la música termina, lo que queda son los acuerdos.




