La auditora vinculada al escándalo IBM-Banco Nación de los 90 busca recuperar terreno en el Estado. Se habla de próximas adjudicaciones en empresas públicas.
Fuertes rumores circulan en el mercado de auditoría sobre el regreso de Deloitte a las empresas públicas. La consultora, que quedó marcada en la Argentina por su vinculación con el escándalo IBM-Banco Nación de los años noventa, estaría buscando recuperar terreno como prestadora de servicios del Estado.
Fuentes al tanto de las conversaciones aseguran que el movimiento es fuerte, aunque por ahora no existe una confirmación oficial sobre qué compañías quedarían bajo su órbita. Entre los nombres que aparecen en las versiones están el Banco Nación y Aerolíneas Argentinas, dos de las empresas más importantes controladas por el Estado.
El eventual desembarco en el Nación tendría una carga política e histórica particular. Deloitte tiene entre sus antecedentes locales su participación en uno de los mayores escándalos de corrupción de la década del noventa: el contrato informático entre IBM y el Banco Nación.
La historia se remonta a la licitación para informatizar sucursales del banco público, que terminó bajo investigación judicial por el pago de coimas. La causa IBM-Banco Nación se convirtió durante años en uno de los expedientes emblemáticos sobre corrupción y contrataciones del Estado.
Por eso, en el mercado llamó especialmente la atención que entre los posibles destinos del regreso de Deloitte aparezca justamente el Nación. “Sería volver al lugar del crimen”, ironizó una fuente que sigue de cerca el proceso.
La otra empresa que aparece en las versiones es Aerolíneas Argentinas. La compañía atraviesa una profunda reorganización bajo el gobierno de Javier Milei y está dentro del universo de empresas estatales sobre las que el Ejecutivo busca modificar los mecanismos de gestión, control y eventualmente propiedad.
El regreso de una de las grandes auditoras internacionales también se produciría en momentos en que el Gobierno acelera la transformación de las empresas públicas y prepara privatizaciones, concesiones y cambios societarios. En ese proceso, las auditorías adquieren un papel central para determinar balances, activos, pasivos y valuaciones.
Por ahora, las fuentes consultadas hablan de conversaciones y movimientos en el mercado, pero no de contratos adjudicados. La incógnita es si Deloitte vuelve efectivamente a trabajar para empresas públicas y, sobre todo, si el Banco Nación será una de ellas.
Si eso ocurre, el regreso tendría una ironía difícil de pasar por alto: tres décadas después del IBM-Banco Nación, Deloitte podría volver a cruzar la puerta de la principal entidad financiera del Estado, esta vez para auditar sus números.






