El presidente de Diputados intentó despegarse de la supuesta cuenta anónima que agitó la interna oficialista, pero terminó dando una explicación distinta a la de Javier Milei. El episodio volvió a exponer el desorden libertario.
Martín Menem terminó atrapado en su propia defensa. En el intento de desactivar el escándalo por la supuesta cuenta anónima vinculada a su entorno, el riojano dio una explicación que chocó con la versión que había instalado previamente Javier Milei. Y ahí, según admiten incluso dentro del oficialismo, “pisó el palito”.
La polémica estalló luego de que comenzaran a circular capturas y mensajes atribuidos a una cuenta paralela desde donde se atacaba a dirigentes libertarios, operadores y figuras cercanas al Gobierno. El tema encendió otra vez la interna digital de La Libertad Avanza, donde las cuentas anónimas funcionan como trincheras políticas.
Milei había buscado relativizar el episodio y minimizar la relevancia de las acusaciones. Pero Menem, en su intento por despegarse, terminó entrando en detalles y ofreciendo una explicación distinta sobre el funcionamiento y el origen de la cuenta.
En el Congreso interpretaron ese movimiento como un error político. Porque mientras la estrategia de la Casa Rosada apuntaba a negar entidad al tema, Menem terminó validando indirectamente que existía un problema que merecía aclaraciones.
La contradicción dejó expuesta otra vez la falta de coordinación interna en el oficialismo. Un gobierno donde muchas veces los dirigentes salen a apagar incendios con bidones de nafta.
La situación además reavivó las tensiones entre el armado político de Menem y el ecosistema digital que rodea a Santiago Caputo. En La Libertad Avanza conviven distintas terminales de poder que suelen cruzarse más por desconfianza que por coordinación.
En Diputados varios oficialistas admitían por lo bajo que el problema ya no es solamente la existencia de cuentas paralelas o usinas digitales. El verdadero ruido aparece cuando cada sector intenta dar su propia versión y termina contradiciendo al resto.
La escena dejó una postal incómoda para el oficialismo: Milei tratando de cerrar el tema desde arriba y Menem reabriéndolo sin querer desde adentro.




